EL PROFESOR DESINFLADO

Autor: Fernando Almena.
Editorial: Everest.
Colección: Montaña Encantada.
Adaptación: José María Rodríguez Sorroche.

Aparece los presentadores vestidos de paje, hacen una reverencia. Esperan una señal para comenzar su discurso, llega la señal con un redoble de tambor. Silencio.
Presentador y presentadora (alternan líneas):
Niños de biberón,
niños que vais a la escuela,
niños que no sois tan niños,
aquel señor del rincón
la señora de esta fila,
y también usted, abuela.
Prestad mucha atención
que, sin demora ni rodeos,
aquí principia la historia
del profesor don Fideo.

Era el profesor Fideo
gordo abultado y orondo
como un gigantesco melón,
¿como un melón digo?,
quedamos cortos, como un bombo
era, sí, redondo,
redondo como un bombo.

Todos en el pueblo reían
de su voluminosa figura
y él la paciencia perdía,
que era tipo sin correa,
incapaz de soportar
burlas de su gordura.

En uno de sus arrebatos,
prometió eterno encierro
dentro de su caserón
y dedicarse sin tardanza
a preparar contra el pueblo
su más terrible venganza.

Y nunca más se le vio,
ni de cerca ni de lejos,
en los años que siguieron

a aquella decisión.
Ya nadie se atrevía
a acercarse a las tapias
del siniestro caserón,
pues una leyenda decía
que quien allí se arrimara
en burro se convertiría.

Pero he aquí que un día
una chica muy curiosa,
conocida por Azucena,
importándole tres pitos
lo que ocurrirle pudiera,
se adentró en la casa
para ver qué sucedía,
si era cierta la leyenda
o sólo habladurías.

Y transcurrieron los días
sin que ella regresara.
Los vecinos se alarmaron,
todos mostraban su pena,
pero nadie se atrevía
a intentar el rescate
de la valiente Azucena
de las garras de Fideo.

Mas no debo seguir
recitándoos de memoria
lo que podemos vivir.
Así que hacemos mutis
y que sean los personajes
quienes sigan con la historia.

Desaparecen por un lateral los presentadores y por el otro entra Marina acompañada de su amigo Pedro.
Marina: Soy la mejor amiga de Azucena y no estoy dispuesta a consentir que siga prisionera en el caserón de Fideo.
Pedro: La amistad debe demostrarse precisamente cuando nuestros amigos nos necesitan. Claro que hay muchas personas que se dicen amigas y a la hora de la verdad, nada.
Marina: Así ocurre en este pueblo, todos dicen que son amigos de Azucena y que están apenados por su desaparición , pero cuando les he pedido que me acompañen se han negado. Y sola no voy a poder liberarla.
Pedro: No te preocupes, yo te acompañaré y pediré ayuda a mi amigo Pablo que tiene muchas habilidades, es capaz de hacer juegos de manos, escala por rocas con su hermano mayor y hace michísimas cosas más.

Marina: Llámalo ahora y no perdamos tiempo.
(Coge el móvil Pedro y marca.)
Pablo: Diga.
Pedro: Soy tu amigo Pedro y estoy con Marina en la puerta de su casa y te llamo porque te necesitamos para tratar de liberar a Azucena de las garras de Fideo.
Pablo: He pensado muchas veces en ella, iré inmediatamente con vosotros y ya os contaré. Estoy muy cerca de ahí, ya voy. Hasta dentro de un momento. ¡ Adiós!
Pedro: ¡Te esperamos!
Marina: Estoy muy apenada, porque son los mayores quienes nos han abandonado.
Pedro: Ya convenceremos también a alguna persona mayor para que nos acompañe.
(Llega Pablo.)
Pablo: ¡ Hola amigos!. Quiero contaros una historia que recuerdo de un niño que se metió a curiosear la casa de un misterioso mago y no regresó.
Pedro: ¿Y no avisaron a la policía?
Pablo: Sí, y registró toda la casa y no halló más seres vivientes que al pérfido mago y un cuervo enjaulado. Así que nada se pudo hacer.
Marina: ¿Y qué había ocurrido?
Pablo: Pues que el mago lo había convertido en cuervo, y por las noches le crecían las orejas y se mutaba en un gran murciélago, en un terrible vampiro que atemorizaba a todos los habitantes de la región.
Pedro: Eso me da miedo aunque sé que los vampiros no existen.
Marina: Sí, pero hay mayores que parecen niños y se creen esas cosas.
Pedro: Bueno y de la historia, ¿Cómo sigue? ¿ Cómo se supo la verdad?
Pablo: Pues, porque un día , el cuervo, que a la luz del sol tenía la bondad de un niño, abrió la puerta de la jaula y se escapó.
Marina: ¿Y se dio cuenta el mago pronto?
Pablo: ¿Que si se dio cuenta? , el cuervo, buscó al mago y al encontrarlo comenzó a darle picotazos, tratando que le deshiciera el embrujo. El malvado mago huía y huía , y en su carrera tropezó y cayó rodando por la escalera y fue a romperse la cabeza contra un mueble.
Pedro: ¿Le desapareció la mutación?
Pablo: Sí, en el momento que murió, el cuervo se convirtió en niño. Desde entonces no volvió a meter las narices en casa ajena… y aunque se que esto es un cuento, temo que a Azucena pueda haberle ocurrido algo parecido.
Marina: Tú lo has dicho, son cosas de cuentos , aunque todos recordamos lo furioso que se ponía Fideo cuando se reían de su gordura.
Pedro: Estaba muy mal que se burlaran de él , pero eran bromas y nunca debió enfadarse tanto por ello.
Marina: En conclusión, ¿me ayudaréis?
Pedro y Pablo: ¡¡ Claro!!
Marina: ¡Qué alegría tener amigos!, pues, ni siquiera la Policía Municipal, que es la única que tenemos en el pueblo ha querido venir.
Pedro: ¿ Y si vamos al Alcalde?, es nuestra máxima autoridad.
Pablo: Es muy bruto y seguro que se negará.
Marina: ¡Mira! ¡Por ahí va!
Marina, Pedro y Pablo: ¡¡Alcalde!!
Alcalde: ¿Es a mí?

Pedro: Claro que es a ti. ¿Acaso hay algún otro alcalde en el pueblo?
Alcalde: Anda, es verdad. ¿ Qué quieres Pedro?
Pedro. Que venga usted aquí.
Alcalde: Está bien, pero debéis saber que tengo mucha prisa, acabo de levantarme y voy a echarme una siesta.
Marina: ¡Vamos, espabila!
Alcalde: ¡ Ya voy, ya voy! ¡ Qué exigencias con la autoridad! ¿ Qué queréis con tanta urgencia?
Pablo: Como eres la máxima autoridad del pueblo…
Alcalde: ( se pavonea ) Lo soy la primerísina autoridad.
Pedro: Recurrimos a ti para que nos acompañes al caserón de Fideo a rescatar a Azucena.
Alcalde: Ahora tengo prisa, ¡Huye Alcalde, corre, no te pares!
( los niños lo acorralan)
Marina: Nada de huir, eres la máxima autoridad.
Alcalde: ¿Yo? , ¡qué dices! Habladurías , sólo habladurías.
Pedro: Que la máxima autoridad del pueblo es el Alcalde lo sabemos todos en la escuela, nos lo ha dicho Sor María y Sor Félix y ellas nunca mienten.
Alcalde: De acuerdo, no os enfadéis, soy la primera autoridad.
Pablo: Luego nos acompañarás, ¿verdad?
Alcalde: Pero si soy alcalde porque nadie quería serlo… Y porque así mis ovejas pastan gratis en los terrenos municipales.
Marina:¿ Además aprovechado? Vas a venir te guste o no.
Alcalde: Espera. (Aparte) ¡Ay, madre! , ¿ Como me libro de este lío? Ya sé.( A los tres niños) Os propongo un trato.
Pedro: A ver.
Alcalde: Os plantearé una adivinanza, si la acertáis, me comprometo y os acompaño.
Marina, Pedro y Pablo: ¡De acuerdo!
Alcalde: Ahí va:
Tengo pico, y no soy ave. Bajo tierra vivo sin ser tampoco gusano ni topo. Tiro de un carro y no soy un asno. En mi frente brilla una lamparilla. Con lo que extraigo arde el brasero y se fabrica de todo, incluso el dinero. A ver quién mi nombre acierta primero.
(Se unen los tres y por lo bajo deciden)
Pablo: ¡El minero!
Pedro: ¡ Hemos ganado! Tienes que acompañarnos.
Alcalde: No quiero, me da mucho miedo. No iré, no y no.
Marina: Eres un Alcalde sin palabra.
Alcalde: Me da igual lo que penséis, no pienso moverme de aquí.
Pablo: ¡Ah! , ¿Sí? , ya lo veremos. ( de cualquier sitio coge un paraguas, bastón… y coloca la contera en la espalda del Alcalde tras haber hecho gestos de complicidad con los amigos). ¡Arriba las manos!
Alcalde: No dispares. ¡Ay!, deja eso, Pablo, mira que las armas las carga el diablo.
Marina: Vamos a casa de Fideo y no trates de escapar.
Pedro: Eso, así te obligaremos a cumplir tu palabra.
Alcalde: La cumpliré, pero abajo el mortífero instrumento. Ojalá lloviera y se mojara, así no podrías usarlo.
Pablo: Si lloviera lo usaría, te lo prometo, ¿verdad?

Marina: Por supuesto que lo usaría.
Alcalde: Bueno, bueno, os acompañaré, ¡qué remedio!
Pedro: Pues en marcha.
(Caminan sin moverse del sitio)
Alcalde: Dejadme marchar, voy a hacerme pipí… y quizá popó…
Pablo: ¡Alto! Digo alto porque hemos llegado, esta es la entrada al jardín del caserón.
Alcalde: Está cerrada, no hay nadie. Vámonos y otro día volveremos.
Marina: Nada de eso, hay que entrar.
Alcalde: ¿Cómo? Si llamamos saldrá Fideo y nos convertirá en burros.
Pedro: Es sólo una leyenda. Debemos entrar sin que se entere .
Alcalde: Pero, ¿Cómo?
Pablo: Piénsalo.
Alcalde: No es posible, no se me ocurre nada, es imposible. Vámonos.
Marina: ¡Míra ! aquí hay un grabado en clave y es de Azucena. Dice: Si la puerta… quieres …abrir… da …con …la …nariz…
Pedro: Venga Alcalde, tú que alcanzas.
Alcalde: Muy listos los niños, ¿ Quieres que me quede chato como una mona detrás de un escaparate?
Pablo : Alcalde…
Alcalde: Abusones, tiranos, opresores, dictadores, dominantes…¡mandones!
(Aprieta el paraguas)
Alcalde: A la orden. ( Se frota la nariz y da en la puerta con ella) ¡Ay, mis napias , que me las he roto!
Marina: Toma este pañuelo y verás cómo te alivia.
Alcalde: ¡Dimito, yo dimito! ( mira el pañuelo) ¡Sangre, sangre! ( se deja caer de rodillas) ¡Me desangro, palmo , espicho!
Pedro: ¿ No ves que el pañuelo es de color rojo?
Alcalde: (Se levanta, parece decepcionado) Rojo… y para nada , la puerta permanece cerrada. Esto lo arreglo yo inmediatamente. ( Con insólita energía, se dirige a la puerta para darle una patada, pero, en ese instante, la puerta se abre lentamente. Retrocede, perdido momentáneamente el valor, hasta que choca con el extremo del paraguas. Levanta los brazos y grita.)
Pablo: Adelante.
Alcalde: Amigos que me meo. ( miran todos por una ventana la escena que sigue)
Azucena: ( atada) Anda, Robota guapa, libérame ahora que el profesor Fideo está dentro de la máquina. Quiero volver a casa.
Robota: (barriendo) Lo siento, no estoy programada para hacer el bien. Sólo obedezco órdenes del profesor.
Azucena: Si me sueltas te regalaré un bote de grasa de la mejor , para que te untes, tú que eres tan coqueta.
Robota: Me pirra la grasa, me disloca, me desquicia, me apasiona, pero no puedo aceptar regalos de desconocidos.
Azucena: Piensa que mis papás y mis amigos estarán preocupados por mi ausencia.
Robota: Robota no piensa, sólo soy una máquina.
Fideo: ¡Robota…!
Robota: Mande, señor profesor.
Fideo: Pulsa el botón amarillo… ¡Perfecto, esto funciona!… Ahora el rojo… ¡Bravo!,

ábreme voy a salir.
Robota: A la orden profesor Fideo.
(Sale Fideo de la máquina)
Fideo: He conseguido poner a punto mi gran invento. Lo has hecho muy bien mi querido robot. ¿Sabes Azucena?, todos mis inventos son perfectos. Mi primer invento importante fue la máquina adelgazante . Gracias a eso, poseo mi esbelta figura. Nadie me imagina tan delgado. Ya no podréis burlaros de mi gordura.
Azucena: Creo profesor que eran bromas sin importancia que usted debía olvidar, y mas ahora que luce esa escuchimizada figura.
Fideo: ¿Olvidarme? ¡Ni hablar! Precísamente con mi último invento pienso vengarme de vosotros. En todos estos años no he hecho otra cosa que preparar la maravillosa máquina que acabo de terminar.
Azucena: Pues a mí me gusta más Robota.
Fideo: ¿Qué dices mantecada…, quiero decir, mentecata? …¡ Mírala es única, colosal, bella como yo…!
Azucena: Usted es más feo que una lombriz borracha.
Fideo: ¿Cómo te atreves a decir eso al gran Fideo? Pero lo que ignoras es que pienso probar mi invento contigo.
Azucena: No, por favor , no sea cruel.
Fideo: Soy terrible, nadie me detendrá.
Azucena: Vendrán a rescatarme mis padres , mis amigos y mis vecinos.
Fideo: No vendrá ninguno, tus amigos son muy cobardes. Pienso hacer con ellos lo mismo que contigo. ¡Ji, ji!
Azucena: No es cierto, al menos mis amigos y mis padres acudirán en mi ayuda.
Fideo: Nadie vendrá, iré yo a buscarlos y les enseñaré que quien ríe el último ríe mejor.
Azucena: La venganza no es buena. Déjame en libertad, quiero marcharme a casa.
Fideo: Tú adonde vas es a mi diabólica máquina. Vamos Robota, ayúdame.
Azucena: ¡Socorro…! Déjame , no quiero entrar en ese trasto.
Fideo: Nada malo te va a ocurrir. Sólo lo preciso para que yo pueda reir al fin. Comprobaré el éxito de mi invento. Vamos, adentro.
Azucena: ¡No , no quiero! ¡Socorro! ¡Auxilio!…
Fideo: Y ahora pulsaré el botón amarillo, después el rojo y, por último, el negro…, tres, dos , uno… ¡cero!
Robota: Se va a desinflar.
Fideo: Es cierto la pararé.(Da al botón blanco) Veamos el resultado, me consume la impaciencia.
( Abre la tapa y sale un muñeco de guiñol igual a Azucena)
Robota: Lo ha conseguido profesor.
Fideo: ¡Bravo…! ¡Lo he logrado, lo he logrado! ( Baila con Robota)
Azucena: Profesor es usted un malvado.¿ Qué ha hecho conmigo que veo todo tan grande?
Fideo: No es que todo sea grande, es que tú te has hecho pequeña. Podría haberte reducido al tamaño de una hormiga. ¡Ji, ji!, me das mucha risa, pareces una muñeca de trapo. ¡Cómo me voy a reir cuando convierta a todos los habitantes del pueblo a ese tamaño! Os soltaré a mi gato para que os persiga como a ratones.
Azucena: Ya te darán mis amigos cuando vengan.

Fideo: ¿Qué miedo! …No me hagas reír de nuevo , los dejaré del tamaño de una pulga.
Azucena: Es usted peor que los que se burlaron de su gordura.
Fideo: Mucho peor, soy tremebundo. Y , ahora, Robota, vamos a celebrar el éxito. Te invito a una lata de aceite.
Robota: Gracias profesor, estoy ansiosa por tomar esas latas de aceite. (Salen de la escena)
Fideo: Dije lata, no seas gorrona.
(Aparecen el padre y la madre de Azucena junto a los tres amigos y el alcalde)
Padre: ¡Por fin la hemos localizado!
Madre: Ya nos hemos enterado de la crueldad de Fideo, anoche, por internet, dejó un
mensaje Azucena en un momento que pudo escaparse.
Padre: Rápido, hemos de encontrar a Azucena . ¿Dónde podrá estar?
Marina: Dentro de la máquina.
Alcalde: Yo la sacaré. Metido en faena, ya no siento el menor miedo. ( Intenta abrir la tapa pero no puede, le ayudan el padre y todos ).
Padre: Está cerrada con llave, busquemos a ver si la encontramos.
Pedro: No podemos forzar la máquina, pues podemos hacer daño a Azucena.
Madre: ( Mientras los demás buscan) ¡Azucena! ¿Estás ahí? Contesta.
Azucena: Sí, salvadme, os escucho a todos , pero tener cuidado, Fideo es muy peligroso.
Pablo: No te preocupes, te salvaremos.
Azucena: Procurar que no os sorprenda u os convertirá en…
( El Alcalde ha hurgado en los paneles y la máquina da una explosión(es) se esconden todos y aparecen Fideo y Robota)
Fideo: ¿Qué diablos has hecho Robota? Has podido cargarte el laboratorio.
Robota: Yo no he sido profesor.
Fideo: ¡Encima embustera! Ya te enseñaré a no ser curiosa. ( Propina una patada a Robota)
Robota: ¡Ay!, me ha dado en el tornillo más sensible. ( De su cabeza o mano sale agua y baña a Fideo) Eso para que aprenda.
Fideo: Ya te daré yo a ti, desvergonzada, cachivache, montón de chatarra.
( Coge la escoba y la emprende con Robota y desaparecen de la escena)
Padre: Cómo ha cambiado el profesor Fideo.
Alcalde: Si era gordo como una vaca. ¿ Se habrá desinflado?
Pablo: Como una rueda de bicicleta.
Marina: Debe de haberse puesto a régimen . No hay quién le conozca .¿ Será verdad lo de la máquina adelgazadora?
Madre: Ahora busquemos la llave.
Padre: Tú vete por esa puerta, tú busca por allí…
(Queda sola Marina)
Fideo: ¡Qué veo! ¡Detente intrusa! Tú debes ser Marina.
Marina: Sí, lo soy. Y quiero que deje en libertad a mi amiga Azucena.
Fideo: Tu amiga no quedará libre , y lo que es peor es que tú vas a correr su misma suerte.
Marina: Ya lo veremos, acabaré de desinflarle.
(Saca Fideo un pulverizador y deja inmóvil a Marina)
Fideo: ¡Valentonas a mí! Robota, ayúdame a atarla. Cómo pesa la condenada, pero pronto pesará lo que una pluma, cuando la haya reducido de tamaño. Esperaremos a que

despierte para meterla en la máquina. La prepararé metiendo la llave especial.
Robota: Jefe , ¿ y si no ha venido sola?
Fideo: Tienes razón, iré a echar un vistazo. Vigila mientras a la prisionera.
Marina: ¿qué ha pasado ? ya recuerdo, Fideo me lanzó un líquido al cuerpo, ¿ Y tú? ¡ah! te vi con Fideo.
Robota: Sí, soy Robota, su ayudante.
Marina: ¿Y no te avergüenzas de ayudar a ese malvado?
Robota: El me construyó, es como mi mamá y mi papá . Encima estoy programada para servirle. Yo limpio la casa, le hago la comida y le lavo los calcetines.
Marina: Se ve que eres una buena máquina. Debes ayudarme a mí poniéndome en libertad.
Robota: No estoy programada, no estoy programada… …
Marina: Está bien, está bien… …
Robota: ¿Qué podemos hacer mientras regresa Fideo?
Marina: No sé…Podemos jugar…
Robota: ¿Jugar? ¿Qué es jugar?. El profesor no me ha programado para ello.
Marina: No me extraña, es incapaz de pensar en algo divertido. Podemos jugar a la adivinanzas. Escucha:
Mi cara es de plata
la oculto y la enseño,
mi cara es de nácar.
De día me acuesto
y vigilo de noche
todos vuestros sueños.
Alumbrada estoy
por cien mil luceros
en mi negra cuna.
¿Podéis por fortuna ,
decirme quién soy?
Robota: La luna. Es muy divertido, ahora yo… …¡no sé!
Marina: Bueno, ahora al oído. ( Cuando la tiene cerca la sujeta con fuerza y grita ) ¡Socorro! ( Acuden todos y Robota coge una espada)
Pablo: Yo venceré a este trasto. ( Coge otra espada)
Fideo: ( aparece con el pulverizador y los duerme a todos) Si me descuido no queda líquido con qué dormirles, y peor aún, me deja sin ayudante. Robota, ¿Es que nunca has visto películas de espadachines?
Robota: En televisión.
Fideo: Pues podrías haber aprendido un poco más, ¡casi te pincha como una aceituna!
( El Alcalde se despabila y como autómata propina una patada a Fideo)
Fideo: ¿Cómo te atreves Robota? Guarda tu mal genio para ellos.
Robota: No sé de qué me habla, jefe, yo no he hecho nada.
Fideo: No, habrá sido uno de estos, para asegurarme buscaré cuerda para todos.
Robota: Jefe, ese se larga. (El Alcalde corre)
Fideo: Está visto que tengo que hacerlo todo, ¿cómo no lo has detenido?
Se ve que es un tipo peligroso.
Robota: Es el Alcalde.
Fideo: ¿ El Alcalde? .( Se frota las manos) Razón de más para capturarlo y someterlo al

sublime tratamiento de la máquina. ¡Qué ilusión! Acabo de iniciar mi venganza y tengo al Alcalde en mis manos.
(Despiertan poco a poco todos)
Padre: ¿Y el Alcalde? ¡Se ha escapado! Prepárese que él les enseñará lo que es bueno.
Fideo: ¿ A mí , al gran Fideo?
Pedro: Sí, a usted, que buena tunda le espera.
Madre: Porque usted no conoce al Alcalde, es capaz cuando está valiente de derribar una pared de un cabezazo.
Fideo: ¿Una pared?
Padre: Sí señor, y de piedra.
Fideo: No te asustes Robota y vamos a pertrecharnos bien para capturarlo.
Robota: ¿Por qué no llevamos un cañón?
Fideo: Aquí no hay cañones.
Robota: Pues un submarino.
Fideo: No es mala idea, busquemos…
Pedro: Vamos profesor , dese prisa o se escapará.
Fideo: ¿Y tú quién eres para darme órdenes? Pero tienes razón , cogeremos estos dos garrotes. Toma, vamos en su busca.
(Robota en un giro golpea a Fideo)
Fideo: ¡Ay! Vaya garrotazo que me has atizado. Como me vuelvas a dar te voy a desarmar y voy a hacerme con tus piezas un patinete teledirigido.
Robota: Ha sido sin querer, tampoco es para tanto.
Fideo: ¡Animal, mastodonte, acémila, cachalote, hipopótamo, paquidermo, mostrenca…! Suerte que ahora tengo prisa en capturar al Alcalde , si no, te ibas a enterar si es para tanto.
Madre: Que tenga suerte en su cacería, don Fideo. ( Se van y llama la madre) ¡Alcalde, sal de ahí que ya se han marchado!
Alcalde: ( Se acerca caminando dentro de una caja) .Es que por si me descubrían me he disfrazado de caja.
Padre: ¡Qué original!. Podrías haberte disfrazado de Pokémon .
Alcalde: pues, bien pensado, quizá hubiera impresionado a Fideo.
Madre: Déjate de historias y desátanos.
Alcalde: No sé qué hacer. Me dan ganas de escapar ya que vosotros me habéis metido en este lío.
Marina, Pedro, Pablo, Madre y Padre: ¡¡Alcalde!!
Alcalde: Era una broma. Os desato en un periquete.
Padre: Ahora hemos de liberar a Azucena.
Marina: Tiene puesta la llave, es la ocasión.
Pedro: Es cierto, démonos prisa antes de que vuelvan.
Pablo: Azucena, ¿Estás ahí?
Azucena: Sí , estoy dentro, sacadme de aquí, por favor.
Madre: En seguida estarás libre. Date prisa Alcalde.
Alcalde: Ya me la doy, pero esta cerradura parece no tener fin.
(Levantan la tapa y muestran sorpresa)
Padre: Azucena ¡que horror!
Azucena: No os preocupéis, soy yo, un poco pequeñita…
Madre: ¿Cómo es posible?

Azucena: Ha sido Fideo , que me ha reducido de tamaño con esta máquina.
Pedro: ¡Que animal!
Azucena: Pero lo peor es que quiere hacerlo con todos los habitantes del pueblo.
Alcalde: No lo consentiremos, pues yo como alcalde de este importante pueblo…
Padre: Déjate de discursos y actuemos de prisa , no vaya a ser que regresen.
Azucena: Volvedme a mi tamaño ,os lo suplico, he confiado tanto en que me salvaríais.
Madre: Ahora mismo lo hacemos. ¿pero cómo?
Pablo: Tengo una idea aunque ignoro si tendrá resultado. Podemos hacer que la máquina funcione al revés.
Azucena: Hemos de arriesgarnos, a mí no me importa.
Padre: Explica , querida hija, cómo funciona esto.
Azucena: Primero le dio al botón rojo …, no, ya recuerdo, primero fue el amarillo, luego el rojo, y por último, el negro.
Madre: Procederemos al contrario.
Azucena: Espera, más tarde pulsó un cuarto para detener la máquina, pero no sé cuál. ¡Ah sí! ¡El blanco!
Alcalde: Es igual, probaremos con todos , venga dentro. … ¿Empiezo?
Padre: Yo te indico, Primero pulsa este blanco,… ahora el negro…, ahora el rojo…, y por último el amarillo. Ya está . ¿ Lo hemos conseguido? Levanta la tapa.
Madre: Me da miedo, mira que si no ha funcionado.
Alcalde: O si la hemos dejado del tamaño de una mosca o convertido en un monstruo o un burro…
Padre: Deja, lo haré yo.
( Aparece Azucena sonriente con tamaño normal)
Marina, Pedro, Pablo, Alcalde, Madre y Padre: ¡Yupiii…!
Azucena: ¡Viva! Vuelvo a tener mi tamaño real.
Alcalde: Huyamos cuanto antes de este endiablado caserón,
Pablo: De ningún modo, hemos de dar su merecido a Fideo, de lo contrario, ¿quién estará tranquilo en el pueblo conociendo sus planes?
Pedro: ¿Y qué hacer?
Padre: ¡ Chist…! Silencio, he oído algo.
( Entra Robota con el mazo y la sujetan entre todos)
Marina: No te muevas Robota o te quitamos las pilas.
Robota: Las pilas no, por favor , o me quedaré quieta como una estatua.
Azucena: Esto está mejor.
Madre: Además debes prometernos de que nos ayudarás.
Robota: Imposible, no estoy programada para hacer el bien…
Padre: La programaremos. Alcalde, tú sabes bastante de mecánica.
Robota: No andéis en mis tornillos, se lo diré a Fideo y se enfadará.
Madre: Es por tu bien.
Marina: Y por el nuestro.
Alcalde: Cogeré estas herramientas y vosotros sujetadla bien. Aprieto aquí… , aflojo allá… y ahora puenteo por acá. ¡Ya está soltarla!
Robota: No sé qué me pasa pero me siento bien, tengo ganas de ayudaros, pues sí, me parece injusta la venganza que se propone Fideo. Gracias a todos por haberme cambiado y sobre todo a tí Alcalde. ( Se dan todos la mano)
Alcalde: No tiene importancia, es que soy un alcalde valiente y muy apañado.

Madre: No seas tan presumido, que eres más presumido que un pavo cursi.
Robota: No digas eso que a mí me gusta.
Alcalde: ( con coquetería) ¿Qué quieres decir?
Robota: ( Se acerca zalamera) Que me vas, Alcalde, que por qué no te casas conmigo, ¿eh , Alcalde?
Alcalde: Tú estás mal de la mollera. ¡Casarme con una máquina! Si tantas ganas tienes de casarte hazlo con un molinillo de café o con una moto.
Robota: ¡Desagradecido! Al menos yo te daría ideas.
Padre: Tengo una idea, venid. ( Cuchichea)
Alcalde: Es lo que estaba pensando, pero se me ha adelantado.
Madre: Vamos farolero, y haz lo que mi querido esposo te ha dicho.
( Se colocan todos como estaban cuando salió Fideo, Azucena se esconde)
Robota: ¡Profesor Fideo! corra que he cogido prisionero al Alcalde.
( Aparece Fideo con el garrote)
Fideo: ¡Muy bien , Robota!, sabía que podía confiar en tí.
Azucena: ¡Todos a por él!
Fideo: Traición, traición… ¡Auxilio!
( Entre todos lo meten en la máquina y la pone en funcionamiento Robota )
Marina, Pedro, Pablo, Alcalde, Azucena, Madre y Padre: Amarillo… rojo…negro… blanco.
Madre: Sácalo a ver cómo ha quedado , cógelo hija.
Fideo: Me habéis reducido, y Azucena es como los demás , era un truco. Os acordaréis de mí.
Pedro: De eso nada , lo dejaremos de ese tamaño y así nada tendremos que temer.
Fideo: Y tú Robota, ¿ no vas a hacer nada?
Robota: No profesor, se lo ha merecido.
Fideo: Maldita sea, la han desprogramado. ¡exijo ser convertido en mi estado anterior!
Alcalde: Usted no quería hacerlo con todos, profesor macarrón.
Fideo: ¡Fideo!
Pedro: ¡Espagueti!
Pablo: Podemos construirle una jaula.
Azucena: ¿Y si después se escapa y nos reduce a todos con su maquinita?
Fideo: Prometo no hacerlo.
Padre: Está claro. Ha perdido profesor.
Madre: Nos fiaremos de su palabra.
Fideo: Lo requeteprometo, sed buenos.
Marina: No sé , no me fío.
Pedro: Le pondremos otra condición , que se olvide de sus inventos.
Fideo: La acepto , más, ¿en qué voy a ocupar mi tiempo?
Pablo: Pues, dedíquelo a jugar con los niños.
Fideo: No puedo.
Padre: ¿ Por qué?
Fideo: No sé jugar.
Madre: Pero, ¿ cómo un hombre de su edad no sabe jugar? ¿No jugaba de pequeño?
Fideo: No, nunca he jugado.
Azucena: Por eso es tan retorcido.
Marina: Por eso no soportaba las bromas de los demás.

Padre: Quien no es capaz de jugar no puede ser feliz.
Fideo: ( Apenado) Entonces, como no sé jugar, ¿no vais a volverme a mi tamaño?
Madre: Sí lo haremos porque podemos enseñarte.
Robota: Así aprendo yo también.
Fideo: Primero devolverme mi tamaño.
Alcalde: Métase dentro profesor. Ahora los botones …
Todos: Blanco…negro,,, rojo… amarillo…
Alcalde: Y ahora salga…
Fideo: ¡ Uf menos mal! Vuelvo a ser el gran Fideo.
( Se acercan a él amenazadores)
Padre: No pensará echarse atrás en su promesa , ¿verdad?
Fideo: No, no tranquilos. Mi venganza terminó. Estoy arrepentido.
Madre: Enseñémosle el juego de la Pídola.
(Todos juegan un poquito, indicando cómo se hace a Fideo y Robota)
Fideo: ¡Que bien!
Azucena: Ahora a la Gallinita Ciega.
( Todos juegan otro poquito)
Marina: Ahora con globos…serpentinas…
Padre: ¡Eh mirad los presentadores!
Presentadora y presentador:
Niños de biberón,
niños que vais a la escuela,
niños que no sois tan niños,
aquel señor del rincón
la señora de esta fila,
y también usted, abuela.
Sabed que aquí ha acabado
la singular historia
del profesor desinflado.
La obra ha concluido
esperemos que a todos
os haya divertido.
Y si ha sido así,
sin reparos , aplaudid,
Fideo: Y como mi obligación es jugar con vosotros , además de que he descubierto que no hay nada más divertido, desde este instante y todos los días, cuando queráis un compañero para vuestros juegos no tenéis más que preguntar por el profesor Fideo.
Robota: ¿Y yo qué voy a hacer ?
Alcalde: Como Alcalde de este importante pueblo, conociendo la gran facilidad de Robota para el manejo de la escoba, tengo a bien nombrarla de por vida : Encargada de Limpieza del Pueblo.
Marina, Pedro, Pablo, Azucena, Madre y Padre: ¡Bravo! ¡Bien !
Fideo: Y nada más , ya sabéis dónde me tenéis. Os espero. ¡ Hasta pronto!
Marina, Pedro, Pablo, Azucena, Robota, Fideo, Alcalde, Madre y Padre: ( A coro, dicen gracias realizando tres inclinaciones y salen diciendo adiós con las manos).

En Lora del Río a 12 de noviembre de 2.001.

MEMORIA DEL PROYECTO DE LA ACTIVIDAD
EXTRAESCOLAR: TEATRO.
PERIODICIDAD: Una hora semanal a partir del 12 de noviembre, los jueves de 18 a 19
horas.
El resto de los detalles quedan resumidos en la siguiente ficha técnica., a la que sólo hay que añadir que la satisfacción de todas las personas implicadas ha sido óptima, al igual que el público que la ha presenciado.
XI JORNADAS DE TEATRO Alumnos de 3º y 4º de Primaria
Lora del Río Colegio Nuestra Señora de las Mercedes.
(Sevilla) Lora del Río (Sevilla)
FICHA TÉCNICA
Título: EL PROFESOR DESINFLADO.
Autor: Adaptación de la obra de Fernando Almena por parte del Coordinador.
Argumento: Trata de la venganza de un profesor acomplejado de su gordura. Con el invento de una máquina adelgazante persigue, primero adelgazar él y después, llevar a cabo su venganza reduciendo de tamaño a todos los habitantes del pueblo. Comienza con Azucena, pero la amistad, la valentía y la colaboración de sus amigos y familiares realiza que las intenciones del profesor fracasen y que se transforme su maldad en bondad. Previamente reconocen que haberse burlado de la gordura del citado profesor fue un error.
Fecha del inicio y periodicidad de los ensayos: Una vez semanal desde el 12 de noviembre de 2.001.
Fecha del Estreno: Día: 21 de junio a partir de las 21 h. Escenario: Patio del Centro.
Fecha del Reestreno: Día: 25 a partir de las 22.30 horas. Escenario: Escuelas Nuevas.
Elenco:
PRESENTADOR: Cándido Lahoz Recuero.
PRESENTADORA: Mari Cruz Baeza Barrios.
PABLO: Jesús Pérez Sánchez.
MARINA: Ana María Picó Cáceres.
AZUCENA: Ana María Rodríguez Rodríguez.
FIDEO: Francisco José Baena Liñán.
PADRE: Ángel Almansa Ramírez.
MADRE: Miriam Suárez Ruda.
ROBOTA: Lucía Martín López.
ALCALDE: José María Rodríguez Rodríguez.
PEDRO: Antonio Lira Garcé.
Maquillaje y vestuario (figurinistas): Las madres respectivas.
Atrezzo o utillería: Dos móviles, llave, dos martillos o garrotes, dos espadas, pulverizador, cuerdas, caja de cartón de frigorífico grande, caja de lavadora o similar, pañuelo rojo, pañuelo blanco, bastón o paraguas, pistola de agua, globos, serpentinas y papelillos.
Equipo de Escenografía y Decorado: Todo el elenco.
Coordinador y apuntador: El padre de alumno José María Rodríguez Sorroche.
Lora del Río a 26 de junio de 2.002

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