LA FUERZA DE LA SANGRE

Basada en la obra de Cervantes del mismo nombre.

PRESENTADORA: Vivía en Toledo, en el s. XVI, un joven caballero a quien la riqueza, la sangre ilustre, la excesiva libertad y sobre todo, las malas compañías, hacían realizar cosas y tener atrevimientos que desdecían de su calidad y le daban renombre de atrevido.
Rodolfo – que así llamaremos desde ahora a nuestro caballero para encubrir su verdadero nombre- era apuesto, simpático e inteligente; pero acostumbrado desde la infancia a otro norte que su capricho, no es de extrañar que jamás emplease su tiempo en nada de provecho. Todo esto tenía muy disgustados a sus padres, que angustiados comprendían su impotencia para remediar lo que fácilmente hubieran evitado, sin duda, con un poco más de firmeza y vigilancia por su parte.
Una de las calurosas noches de verano, paseando Rodolfo por la costa junto a la desembocadura del río con su amigo Miguel, se cruzó con una hermosa joven llamada Lecadia que iba acompañada de su amiga Lorena y … vean ustedes mismos lo que les pasó.
RODOLFO: ¿Quién es aquella hermosa joven?
MIGUEL: ¿No la conoces?
RODOLFO: No, no recuerdo haber visto nunca una mujer tan distinguida.
MIGUEL: Pues se llama Leocadia Fuentes y va con mi amiga Lorena, así que te la puedo presentar.
RODOLFO: ¡Ah, ya! Conozco a sus padres de oídas, su padre es un anciano hidalgo tan pobre como honrado que se ha dedicado al comercio de las indias.
MIGUEL: El mismo
RODOLFO: Demuéstrame tu amistad y los favores que nos debemos echándome una mano para enamorarla.
MIGUEL: Para eso estamos los amigos. (Se acercan a las dos chicas que están mirando al mar.)
¡Hola Lorena! ¡Hola Leocadia! Me alegra verte después de tanto tiempo. Mira, aquí os presento a mi amigo Rodolfo.
RODOLFO: (Mirando a Leocadia deslumbrado de su belleza) ¡Buenos días señoritas! Encantado. (Toma la mano de Lorena y después de Leocadia parándose e inclinándose al hacerlo, y continúa) La luminosa mañana que disfrutamos palidece ante los ojos de esta joven que la contempla.
LEOCADIA: Muy amable por tu parte, efectivamente corre una brisa que invita a pasear.
RODOLFO: La brisa suavemente levanta tu pelo y acaricia tu cara dándole un color como el de las hojas de la rosa cuando las despierta el alba.
LEOCADIA: (Dirigiéndose a Miguel) ¿Quién es este amigo tuyo?
RODOLFO: ¡Quién voy a ser? ¡Un hombre frente a una mujer!
LORENA: No se quién se habrá alegrado más de ver a quién, si Miguel a nosotras o Rodolfo por conocer a Leocadia.
MIGUEL: Sabes que siempre te he tenido un afecto especial que siempre he contenido.
LEOCADIA: Nos tenemos que ir, se ha hecho tarde y tenemos que cumplir nuestras responsabilidades. (Dirigiéndose a Miguel y a Rodolfo) Encantada de verte y de conocerte. ¡Adios!
LORENA: Tened un buen día.
MIGUEL: Hasta pronto.
RODOLFO: Hasta muy pronto, (Dirigiéndose a Leocadia) la nave de mi vida en tus pies tiene el puerto. (Salen las dos jóvenes.)
RODOLFO: Tienes que ayudarme a conseguirla, es preciosa, me casaré con ella si hace falta. Me muero por esa hermosa mujer, aunque mi vida no me permita fundar una familia. Tengo que conseguirla, y tú a su amiga.
MIGUEL: Haré lo mismo con Lorena.
RODOLFO: Mi apoyo también lo tendrás, dalo por seguro. (Salen los dos)
PRESENTADORA: A diario buscaron a las muchachas, las ilusionaron y embaucaron hasta llegar a la situación que veréis, que es más propia de novelas de Don Juan que de vida real.
Salen a escena cada pareja de amigos por un lado distinto y se saludan muy amablemente y se ponen por parejas. Música por determinar, un minuto aproximadamente.
RODOLFO: Mi vida era un huracán que descubrió en ti el claro cielo.
LEOCADIA: Pareces un caballero, mucho estás prometiendo en tan poco tiempo, espero que no estés mintiendo.
RODOLFO: Tu voz abraza mi corazón, y aunque deseara ser de nieve, me lo abrasas. Me imagino que me quieres y que navego en olas de plata bañadas por el sol que tus ojos muestran.
LEOCADIA: Estás prendiendo mi fuego y ardo también por dentro, pido a Dios que no me mientas.
RODOLFO: Por tus labios de clavel no hieras el alma de quien idolatrarte desea.
LEOCADIA: Cuando estoy sin ti, ajena estoy de mí. Por ello, con el amor que he hallado en ti, espero mucho más que bellas palabras y promesas.
RODOLFO: Aunque perdiera por ti la vida, la daría por bien perdida y te prometo ser tu esposo.
LEOCADIA: Soy desigual.
RODOLFO: El amor iguala, porque tus ojos me aportan azul del cielo; tus cabellos, oro; tu frente, plata; tus dientes, marfil; tus labios, coral y tus lágrimas, líquidas perlas. Pero yo no quiero demostrártelo sólo con palabras.
LEOCADIA: Los hombres no sois de fiar cuando atrapáis nuestras almas con amor verdadero.
Quedan en acalorada plática amorosa y escuchamos a la otra pareja.
LORENA: Veo que eres inteligente, ocurrente y que mi soledad desaparece cuando te miro y escucho. Sabes que no tengo envidia de mi amiga ya que yo te tengo, enfrente y conmigo.
MIGUEL: Por eso quiero ser tu esposo.
LORENA: ¿Desde cuándo?
MIGUEL: Desde ahora mismo.
LORENA: ¿Quién lo decide?
MIGUEL: Mi amor por ti.
LORENA: ¿Quién nos casará?
MIGUEL: Tus ojos.
LORENA: ¿Con qué poder?
MIGUEL: Con la vista.
LORENA: ¿Por qué?
MIGUEL: Porque te adoro.
LORENA: ¿Cómo?
MIGUEL: Con mi corazón. (Se acerca a ella y se separa) Juro, ojos bellos ser vuestro esposo.
LORENA: Estás jurando y te advierto que hay Dios y hay muerte.
MIGUEL: Mientras Dios me de vida, yo vuestro esclavo seré, esta es mi mano y mi fe. (Extiende la mano y la coge)
LORENA: Espero que, más aún siendo un antiguo amigo, cumplas lo prometido y sea realidad la ilusión que a mi me das.
Continúan en su diálogo y escuchamos de nuevo a la pareja anterior.
RODOLFO: Soy hombre estimado y aunque mi padre y mi madre enojados lo impidan, tu marido tengo que ser, te lo digo por mi vida.
LEOCADIA: ¿Juras que cumplirás tu palabra prometida?
RODOLFO: No faltaré a mi promesa, y si faltara me de muerte un hombre o sea Dios quien acabe con mi vida.
LEOCADIA: Tuya es mi alma y mi vida. (Se dan la mano y se miran a los ojos, salen todos, entra la presentadora y los padres de Leocadia. )
PRESENTADORA: Hubo doble boda, y al cabo de un breve tiempo, añorando la desordenada vida que habían llevado hasta entonces, huyeron de su lado, dejándolas solas y abandonadas a su suerte.
Lorena fue a vivir con una hermana y Leocadia se fue a casa de sus padres, que la recibieron con los brazos abiertos. La muchacha desconsolada, les dio cuenta del desastroso suceso.
Entra Leocadia en casa de los padres.
MADRE DE LEOCADIA: Pero hija, ¿por qué vienes sola y tan triste? ¿qué te pasa?
LEOCADIA: Mi marido me ha abandonado, mi vida ha quedado hecha otra Troya en llamas, salió hace dos semanas una mañana y no ha regresado. He preguntado en los sitios que frecuentaba y ha desaparecido sin dejar una nota, ni el menor rastro.
PADRE DE LEOCADIA: Hija mía, esta es y será siempre tu casa, y ya sabes que la mayor felicidad que podemos pedir al Cielo es tenerte siempre con nosotros.
MADRE DE LEOCADIA: Quédate aquí y que sea lo que Dios quiera.
LEOCADIA: Si te parece, padre mío, busca a mi esposo y oblígale en justicia a cumplir con su deber.
PADRE DE LEOCADIA: Ahora mismo comienzo las indagaciones. Dentro de muy poco sabrás del paradero de tu esposo.
LEOCADIA: Aunque te confieso que yo preferiría que no lo hicieras, si ha de volver a mí, quiero que lo haga por propia voluntad, y no obligado por el compromiso que conmigo tiene contraído.
MADRE DE LEOCADIA: (Visiblemente nerviosa) No sabría decidir lo que debe hacerse, creo que eres tú y tus sentimientos los que deben orientar nuestras acciones.
PADRE DE LEOCADIA: Cálmate mujer, si Dios ha querido ponernos en este estado, Él sabe porqué lo ha hecho. Acatemos su voluntad.
MADRE DE LEOCADIA: Tu hijo será nuestro hijo y viviremos como hasta ahora, pobres y honrados, que es la forma de vivir teniendo la conciencia tranquila y a la larga es lo que nos da paz de espíritu y felicidad.
Se abrazan los tres y salen de la escena, entra el presentador.
PRESENTADORA: Rodolfo, en tanto, partió para Italia, adonde sus padres- que ignoraban la boda de la muchacha de Toledo- hacía tiempo que querían enviarle, con la esperanza de que lejos de las amistades que tan mala influencia ejercían sobre él, sentase un poco la cabeza. Pero en Nápoles, en Roma, en Florencia siguió la misma vida disipada de siempre. De vez en cuando le remordía la conciencia el recuerdo de su esposa. En tales momentos, se prometía muy seriamente regresar a España para remediar, si aún era posible, el mal que había cometido. Pero ¡ay!, que estos propósitos de enmienda eran como burbujas de jabón: se deshacían en el aire apenas nacidos.
Leocadia, entre tanto, pasaba la vida en casa de sus padres, sin dejar apenas verse de persona alguna. A los pocos meses, tuvo un hijo-fruto de su casamiento con Rodolfo- que fue como un rayo de sol que se abriese paso entre las tinieblas de su desgracia. Pero, vean ustedes qué ocurrió entonces con Luisito-que era como se llamaba el niño al igual que su abuelo. (Sale la presentadora y entran abuelo, abuela, Leocadia y Luisito, los dos últimos juegan)
MADRE DE LEOCADIA: ( Al padre) Qué rostro tan hermoso, qué buena condición y qué ingenio agudo tiene nuestro nieto.
PADRE DE LEOCADIA: Todas las acciones que hace a esta edad tan tierna demuestran que tanto la madre como el padre son muy nobles.
MADRE DE LEOCADIA. No se cansa una de admirar su gracia, su belleza y su discreción, estas cualidades enamoran a cualquiera.
PADRE DE LEOCADIA: Cuando lo llevo por la calle voy tan orgulloso, me lo piropean todos los familiares y conocidos. Lo que parecía la desdicha de nuestra casa se ha convertido en la dicha.
LEOCADIA: Luisito, ve a llevar esto a tita María, que luego te va a llevar a casa de tu amigo Antoñito.
LUISITO: Sí mamá, voy volando y lo llevaré muy bien, que para eso tengo ya seis años. (El niño coge un paquete y sale corriendo ante la mirada y sonrisas de su familia, salen de la escena, música-dos minutos aproximadamente. Se escuchará un golpe y ruidos.
DOCTOR: (Con Luisito en brazos y la cabeza vendada) ¡Dejadme que lo tienda ahí!
PADRE DE RODOLFO: Me han dicho quién es su familia y ya he mandado para que le avisen y vengan lo más rápidamente que puedan.
MADRE DE RODOLFO: Doctor, ha sido una suerte que estuviera por allí cerca, la herida ha sido muy grave.
(Llegan a la casa, Leocadia y sus padres)
LEOCADIA: Dígame la verdad, doctor, ¡Cómo está? ¿Ha muerto mi hijo?
DOCTOR: Cálmese señora, por fortuna la herida la hemos cogido a tiempo y no ha sido mortal a pesar de las apariencias. Observe y no se acerque si quiere comprobar lo que le digo, pero no lo toque ahora, le conviene reposar.
MADRE DE LEOCADIA: ¿Cómo ha sido?
PADRE DE RODOLFO: Había una carrera de caballos cuando pasaba su nieto por allí y se paró el niño a mirar el espectáculo, con tan mala suerte que uno de los caballos se le echó encima, sin que el jinete pudiera frenarlo en la furia de la carrera. El niño quedó tendido en el suelo, derramando mucha sangre por la cabeza.
DOCTOR : Me avisaron rápidamente y gracias a eso se ha salvado. Ahora no habléis fuerte delante del niño, ni lloréis, pues no es conveniente que se asuste en el estado en que se encuentra. Podría serle fatal. Si quiere quedarse tranquila acérquese y se tranquiliza.
(Se acercó Leocadia al borde del lecho y besó el rostro de su hijo sin rozarle apenas, para no despertarle. Luisito, que no estaba dormido, abrió los ojos y dijo con voz débil)
LUISITO: Mamá, ¿por qué tienes cara de asustada?
LEOCADIA: Ya pongo otra cara, ¿Cómo te encuentras?
LUISITO: Estoy bien, mamá… me duele un poco la cabeza, pero nada más. No llores, se me pasará pronto…
DOCTOR: Jovencito, nada de darle a la lengua por ahora. Lo que debes hacer es dormir mucho y no pensar en nada. Mañana será otro día. (A los demás) Déjenlo sólo, es conveniente que repose. (Todos se retiran) Vengo de ver precisamente un caso muy triste de un joven al que por montar a caballo irresponsablemente, tuvo una caída y tras una pérdida de conciencia, la recobró pero no en su sano juicio.
MADRE DE RODOLFO: Cuéntelo y alegrémonos de que a este niño, nada de eso le haya ocurrido.
DOCTOR: El joven al que me refiero, huérfano de padres, acabó sus estudios de licenciado y en vacaciones tomó su caballo favorito y decidió dar un paseo. No se percató de que el bocado estaba al revés y se le desbocó de un modo que acabó tirándolo sobre unas piedras. Quedó inconciente más de un día y cuando volvió en sí, recobró la conciencia pero no la razón. Las atrocidades que cometía, obligaron a su familia a ingresarlo en un Centro Médico.
Hace unas semanas llamó el licenciado diciendo que había recuperado ya el juicio, su familia no lo creía, por ello, decidieron mandarme a mí y que lo comprobara. Cuando llegué me dijo el director del Centro Médico que a veces hablaba como una persona cuerda, pero otras decía unos disparates enormes.
Llegué y le dije que quería comprobar si era verdad que ya estaba curado mentalmente.
-Yo, gracias a Dios, he recobrado la razón y ya no estoy loco; pero mis parientes se quieren aprovechar de mis bienes y les interesa que yo siga así.- Me dijo.
-Pero el Director afirma que no estás aún bien.
-Claro, porque el Director no quiere perder los regalos que le hacen mis familiares por seguir diciendo que estoy loco.- Me respondió.
El licenciado habló de tal manera que me hizo sospechar del Director y de los familiares, así que decidí sacarlo del Centro.
Me dirigí al Director y le dije que había hablado durante dos horas con el licenciado y que creía que estaba bien, así que le pedí que le dieran las ropas.
-Mire usted antes lo que hace y no se precipite, le vuelvo a insistir que pese a que parece que está bien, el licenciado está loco de remate y puede cometer atrocidades como las que cometió.-Advirtió el Director.
No me sirvieron de nada estas advertencias y pusieron al licenciado sus vestidos, y cuando se vio preparado para marchar, pidió se le permitiera despedirse de sus compañeros. Le acompañé y le escuché la siguiente conversación:
-Comenzó el licenciado: Amigo, ¿quiéres algo?, pues , yo me marcho ya que gracias a Dios estoy sano y cuerdo. Te mandaré unos regalos para que comas porque nuestras locuras proceden de tener los estómagos vacíos y los cerebros llenos de aire.
-Respondió Júpiter: -así se llama el amigo- ¿Quién es el que se va sano y cuerdo?
-Aseguró el licenciado: Yo soy el que me voy, pues ya no tengo necesidad de estar aquí.
-Júpiter le advirtió: Mira lo que dices y no te engañe el diablo, si te estás aquí quieto, te ahorrarás la vuelta..
-Sé que estoy bueno y no tendré que volver.- Siguió el licenciado.
-Acabó diciendo Júpiter: ¿Tú bueno?- Anda con Dios, pero yo que soy Júpiter, por esta anormalidad que comete Sevilla, en sacaros de este Centro, sufrirá tal castigo que quedará en la memoria de todos por los siglos de los siglos, pues no lloverá durante tres años.
-Finalizó sentenciando el licenciado: No haga caso de este loco, que si él es Júpiter y no quiere que llueva y vemos que no cae ni una gota de agua, como yo soy Neptuno, el dios de las aguas, mandaré llover todas las veces que sea necesario para nuestras ciudades y campos.
Me dirigí al licenciado: Amigo Neptuno, no será bueno enojar a Júpiter, por ahora debes quedarse en esta casa, que otro día volveré a por ti.-Lo que aceptó de buen grado-
MADRE DE RODOLFO: Lo dicho, alegrémonos de que nada malo le haya ocurrido y pongamos ahora todos los medios para que el niño esté sano y jugando lo antes posible.
PADRE DE LEOCADIA: Les estaremos eternamente agradecidos por lo que han hecho.
PADRE DE RODOLFO: Nada tenéis que agradecernos, creedme que cuando contemplé al pobre niño caído y atropellado me pareció ver el rostro de un hijo mío que ahora está en Italia.
LEOCADIA: (Anhelante e impulsada por un presentimiento) ¿Cómo se llama vuestro hijo?
MADRE DE RODOLFO: Se llama Rodolfo, hija mía. Mira, aquí puedes verlo antes de irse para Italia. (Le enseña una medalla o un cuadro con su rostro)
Leocadia tuvo que ahogar un grito en su garganta para no delatar la emoción que sintió, y esforzándose en dar un tono natural a su voz.)
LEOCADIA: ¿Cuánto hace que se marchó?
MADRE DE RODOLFO: Ocho años va a hacer ahora.
PADRE DE RODOLFO: Bien, oídos los consejos del Doctor, quiero ofreceros mi casa para que esté el niño el tiempo que haga falta, hasta que cure completamente.
DOCTOR: Aceptar el ofrecimiento es lo más acertado.
LEOCADIA: Tengo que reconocer que a mi hijo no lo puedo poner en mejores manos.
Se apaga la luz, música, sale el Doctor, entra Antoñito, el amigo de Luisito, Luisito se levanta y juega con su amigo.
MADRE DE RODOLFO. Han pasado treinta días desde el desgraciado accidente y ¡Vaya cómo ha evolucionado Luisito desde hace dos semanas que se levantó por primera vez!
PADRE DE RODOLFO: Nos parece que lleva aquí el niño de toda la vida.,¡cómo se da a querer!
PADRE DE LEOCADIA: Es una tranquilidad para nosotros observar el trato que dispensáis a nuestro nieto, parece vuestro también.
MADRE DE RODOLFO: Es que este niño, ¡se parece tanto a mi hijo cuando pequeño! Se parece en los juegos, hablando, en su mirada, en las posturas cuando duerme…ninguna vez le miro que no me parezca ver a mi hijo delante.
LUISITO: ¡Bien! ¡He ganado! Ahora vamos empatados.
ANTOÑITO: ¿Jugamos ahora a otra cosa?
LUISITO: Podemos jugar en el patio a tumbar limones con el tirachinas.
ANTOÑITO: Pero podemos tener la mala suerte de romper un cristal.
LUISITO: Tiraremos con dirección al muro de piedra y así ni romperemos cristales ni caerá ningún chino en casa de los vecinos.
ANTOÑITO: ¡De acuerdo! ¡Qué bien me lo paso cuando vengo a jugar a esta casa!
LUISITO: Aquí todos son muy buenos, nos riñen siempre con motivos, por eso en nuestros juegos debemos corresponderles y ser buenos también.
ANTOÑITO: ¿No crees que este juego del tirachinas puede hacer que, no sólo nos riñan, sino hasta que nos den algún azote?
LUISITO: No creo que lo hagan, pues no haremos daño a nada ni a nadie, aunque ten en cuenta si lo hicieran, los azotes de los padres y familiares que nos quieren, honran; y los de otras personas, nos ofenden.
Salen todos hablando y quedan solas la madre de Rodolfo y Leocadia.
LEOCADIA: Le voy a confesar un secreto que no me permite ya vivir tranquila.
MADRE DE RODOLFO: Cuenta hija, soy toda oídos, mi prudencia la tienes asegurada.
LEOCADIA: Mire este crucifijo. ¿Lo conoce usted?
MADRE DE RODOLFO: ¡Cómo no lo voy a conocer, si es el crucifijo que le regalé yo misma a mi hijo el día de su primera comunión!
LEOCADIA: Efectivamente, era de su hijo y me lo regaló cuando nos casamos.
MADRE DE RODOLFO: (Con cara de admiración y sorpresa) ¡¡Cómo!!, pero cuenta, por favor, cuenta.
LEOCADIA: Conocí a su hijo una mañana de primavera hace ahora ocho años. Me enamoré perdidamente de él y creí que su amor también era verdadero. Aunque le observaba una vida desordenada, como el amor es ciego, pensé que la cambiaría con su boda, pero, no sólo no fue así sino que me abandonó dejándome embarazada.
MADRE DE RODOLFO: (Presa de una emoción sin límites, la abraza, juntan los rostros y mezclan las lágrimas de una y otra.) ¡Así se explica el parecido de Luisito con mi hijo cuando era pequeño! (Entra el padre de Rodolfo y trae al niño de la mano).
PADRE DE RODOLFO: ¿Cuál es la causa de este llanto? ¿Porqué lloráis?
MADRE DE RODOLFO: Gran cosa tengo que decirte. Debes saber que esta joven es hija vuestra y este niño vuestro nieto. Esta verdad que te digo me la ha dicho esta joven, lo confirma el rostro de este ángel, en el cual hemos visto el de nuestro hijo.
PADRE DE RODOLFO: La verdad es que no logro entenderte.
MADRE DE RODOLFO: Escucha con atención. Leocadia conoció a nuestro hijo hace ahora ocho años. Se enamoró perdidamente de él y creyó en el amor de nuestro hijo hacia ella y en que iba a cambiar, una vez casado, la vida desordenada que llevaba nuestro hijo. Se casó con ella y la abandonó embarazada. Prueba de ello es la cruz que luce Leocadia en el pecho. (Leocadia la enseña)
PADRE DE RODOLFO: No necesito testigos para creerlo (Besó a su nieto emocionado) Escribiremos una carta a Nápoles avisando a Rodolfo para que venga lo antes posible.
MADRE DE RODOLFO: Le diremos que tenemos concertado su casamiento con una mujer muy hermosa y que en todos los conceptos le conviene.
PADRE DE RODOLFO: Vosotros (dirigiéndose a Leocadia y a Luisito) os quedáis aquí para siempre, en esta que es ya vuestra casa.
MADRE DE RODOLFO: Avisa también a tus padres y que vengan a conocer la buena noticia.
Salen todos y entra la presentadora.
PRESENTADORA: Rodolfo recibió la carta, había madurado y demostraba a diario su sentido común y su ironía. Embarcó en una galera con destino a España, desembarcó en Barcelona y en una semana se puso en Toledo, así fue el encuentro con su familia. Veamos y estemos atentos.
Sale la presentadora y entran los padres de Rodolfo.
MADRE DE RODOLFO: Ha mandado una nota nuestro hijo y dice que llegará hoy en cualquier momento. –Tocan en la puerta y entra Rodolfo, tan galán, tan bizarro y elegante como se fue-
RODOLFO. ¡Hola padres! ¡Qué alegría veros! (Abraza a los padres).
PADRE Y MADRE DE RODOLFO: ¡¡Hola!!
PADRE DE RODOLFO: ¿Cómo te ha ido en Italia?
RODOLFO: Perfectamente, ya tenía ganas de volver para ponerme al frente de mi trabajo, me considero bien preparado y ahora reniego de la vida disipada que he llevado.
MADRE DE RODOLFO: Creo que has puesto bien alto el nombre de los españoles, demostrando ironía y sentido común. Cuentan muchas anécdotas tuyas muy ingeniosas y simpáticas. ¿Puedes contarnos lo que te pasó con tu sastre?
RODOLFO: ¡Ah, ya!, no es para tanto, pero lo contaré. Era el sastre que me cortó el primer traje cuando llegué a Italia; era tan informal que me cobró el doble de lo acordado. La informalidad hizo que la clientela le abandonara. Un día lo ví, solo y sin trabajo, en el casino y le dije: “Creo que está usted en el camino de la salvación”, y me respondió: ¿En qué lo nota?, y le sentencié: “En que no tiene clientes y por tanto no tendrá ocasión de engañarlos” (Los padres rien)
PADRE DE RODOLFO: ¿Y con un estudiante muy envidioso? ¿Qué te pasó?
RODOLFO: ¡Ja,ja,ja…! Era tan envidioso que adelgazaba sólo con ver el bien ajeno. Un día hablando de los envidiosos, preguntó como si no fuera con él: “¿Qué hay que hacer para no tener envidia de nadie?, y visto su caso le respondí: “Duerme, que todo el tiempo que duermas, serás igual al que envidias” (Ríen de nuevo los padres)
MADRE DE RODOLFO: Muy bien hijo, ahora quiero darte una grata sorpresa mostrándote a tu futura esposa dentro de unos momentos. Este es su verdadero retrato. (Muestra una foto o cuadro con la cara horrible)
PADRE DE RODOLFO: No te diremos que es muy guapa, pero lo que le falta en belleza, le sobra en virtud. Es noble, discreta y medianamente rica.
MADRE DE RODOLFO: Y puesto que tu padre y yo la hemos escogido, te aseguro que es la que te conviene. (Rodolfo mira atento el cuadro)
RODOLFO: He oído decir que los pintores suelen mejorar el modelo que retratan; si con este ha sido así, no hay duda que el original es la misma fealdad en persona.
PADRE DE RODOLFO: Has oído las razones que nos han movido para proponértela, así que esto es lo que hay.
RODOLFO: Me gustaría obedeceros padres, pero, ¡ay! Temo no poder evitar salir corriendo cada vez que vea asomar este rostro por una puerta.( El padre hace un gesto a la madre, como comprendiendo al hijo)
MADRE DE RODOLFO: Está bien, hijo; si no te gusta, no hay más que hablar. Ya me encargaré yo de arreglarlo todo. Y ahora, vamos a cenar que es tarde. (Se sientan a la mesa y tocan en la puerta) ¡Ah!, ¡Olvidaba a los parientes invitados! Va a la puerta el padre de Rodolfo, saluda a los padres de Leocadia y se pone Rodolfo de pié)
PADRE DE RODOLFO: Me alegro de veros, pasad y conoceréis a mi hijo.
MADRE DE LEOCADIA: Igual digo, ya veo a vuestro hijo. (Le estrecha la mano a ambos, padre y madre de Leocadia)
PADRE DE LEOCADIA: Es un placer conocerte.
RODOLFO: Encantado de conoceros.
MADRE DE RODOLFO: Sentaros a la mesa. ¡Ah!, olvidaba avisar a nuestra otra invitada. Voy a avisarle. (Sale, hace un gesto de llamada y vuelve a la mesa, aparecen Leocadia y su hijo Luisito de la mano, Rodolfo se levanta como si alguna cosa del cielo se hubiera aparecido)
LUISITO: ¡Cuánta gente! ¡Qué alegría! ¡Hola!
LEOCADIA: (Con gracia) ¡Hola a todos!
TODOS: ¡¡Hola!! (Se sienta Leocadia entre Rodolfo, que aún sigue en pié, y la madre de Rodofo. Luisito se sienta entre las dos abuelas)
RODOLFO: (Mirando al público) ¿Qué es esto que veo? ¿Es por ventura, algún ángel humano lo que estoy mirando? (se sentó junto a Leocadia y sale la presentadora)
PRESENTADORA: En Leocadia avivaron las pasadas desdichas y sintió de repente una opresión en el pecho. Comenzó todo a darle vueltas, tanto que cayó desmayada en los brazos de la madre de Rodolfo. Todos se arremolinaron junto a Leocadia. (Se aparta la presentadora a un lado)
PADRE DE RODOLFO: Llamaré al Doctor. (Sale)
PRESENTADORA: Rodolfo está como loco, ahora le toma el pulso, ahora las sienes, se levantaba, daba una vuelta, volvía a hacer lo mismo…, por fin llega el Doctor.
DOCTOR: Veamos… ( Le puso un algodón con unas sales en la nariz y recobró la conciencia.) No debéis preocuparos, ha sido un simple desmayo, ya se recupera…
En ese momento Rodolfo apartó a sus padres.
RODOLFO: Padres míos, quiero confesaros algo de lo que me avergüenzo y me avergonzaré siempre, y de lo cual estoy arrepentido y dispuesto a reparar todo el mal que hice, si aún es tiempo de ello.
PADRE DE RODOLFO: ¿Cuánto tiempo hace de ello?
RODOLFO: Siete años, poco antes de marchar a Italia.
MADRE DE RODOLFO: ¿Y qué sucedió?
RODOLFO: Me casé en secreto con una joven de esta ciudad, noble y hermosa, aunque no rica.
PADRE DE RODOLFO: ¿Cómo era la joven?
RODOLFO: La joven que está con nosotros me la recuerda, incluso por su nombre.
MADRE DE RODOLFO: ¿No has sabido nada de ella?
RODOLFO: No, no he sabido nada, pero daré con su paradero y la traeré a esta casa para que la conozcáis y se venga con nosotros. (Los padres muestran alegría, Leocadia se incorpora totalmente)
MADRE DE RODOLFO: (Fuerte para que se enteren todos) Hijo mío no tendrás que buscar a la esposa que abandonaste, pues, aquí la tienes. Esta es (Señalándola) Leocadia y este es tu hijo (Señalando a Luisito) y estos son tus suegros. (Señalándolos igualmente)
Rodolfo emocionado abrazó a Leocadia y a su hijo al mismo tiempo y Luisito mirando al público dirá.
LUISITO: ¡Qué bien tener a un papi para jugar al fútbol con él!
Entra todo el elenco, se cogen de la mano y se despiden inclinándose tres veces y diciendo.
TODOS: Muchas gracias.

En Lora del Río a 17 de noviembre de 2.004

FICHA TÉCNICA
Título de la obra de teatro: “La FUERZA DE LA SANGRE”

Autor: El padre de alumno abajo firmante, adapta la novela ejemplar de D. Miguel de Cervantes del mismo nombre.

Argumento: Un rico y joven caballero, lleva una vida desordenada. Enamora a una joven de una honrada y humilde familia. El joven se casa con ella y la abandona embarazada. Se marcha a Italia donde se hace responsable y se forma. Un accidente del hijo, fruto del embarazo, facilita el encuentro casual con los abuelos paternos del niño.
Una emocionante trama facilita que se den a conocer y hagan volver al hijo de Italia. Este acaba reconociendo su error y uniendo la familia.

Fecha del inicio y periodicidad de los ensayos: Una hora semanal desde el miércoles, 3 de noviembre de 2.004 hasta la fecha del estreno, de 16 a 17 horas.
Fecha del Estreno: Día: viernes, 17 de junio a las 21.30 h. Escenario: Patio del Centro.
Fecha del Reestreno: Día: miércoles, 22 de junio a las 22.30 horas. Escenario: Casa de la Juventud.
Antonio Lira Garcés, 1º de ESO. PADRE DE LEOCADIA
Ana María Rodríguez Rodríguez. 6º Primaria. MADRE DE RODOLFO
Ana María Picó Cáceres. “ “ “ LEOCADIA
Francisco Aguilar Rueda. “ “ “ MIGUEL
Elenco: Cándido Lahoz Recuero. 1º de ESO. DOCTOR
Manuel Rodríguez Rodríguez. 1º de Primaria LUISITO
Lucía Martín López. 6º de Primaria MADRE DE LEOCADIA
Jesús Pérez Sánchez. “ “ “ PADRE DE RODOLFO
Miriam Suárez Ruda. “ “ “ PRESENTADORA
José María Rodríguez Rodríguez.1º de ESO. RODOLFO
Ángela García Hernández. 5º de Primaria LORENA
Alberto Lira Garcés “ “ “ ANTOÑITO

Maquillaje y vestuario (figurinistas): Las madres respectivas.
Atrezzo o utillería: Aportada por cada personaje: ( dos cuadros, pañuelos, caja de bloques lógicos, cesto, algodón …)
Música: Fragmentos de “Música del Quijote” de ORFHÉNICA LYRA, dirigida por José Miguel Moreno.
Equipo de Escenografía y Decorado: Todo el elenco.
Coordinador y apuntador: El padre de alumno José María Rodríguez Sorroche.
Lora del Río a 17 de junio de 2.005

MEMORIA DEL TALLER DE TEATRO:
“EL MERCEDARIO”
NIVELES EDUCATIVOS DEL ELENCO: 1º,5º y 6º de Primaria, y 1º de la ESO.
Título de la obra de teatro: “La FUERZA DE LA SANGRE”
Autor: El padre de alumno José María Rodríguez Sorroche, adapta la novela ejemplar de D. Miguel de Cervantes del mismo nombre.
Argumento: Un rico y joven caballero, lleva una vida desordenada. Enamora a una joven de una honrada y humilde familia. El joven se casa con ella y la abandona embarazada. Se marcha a Italia donde se hace responsable y se forma. Un accidente del hijo, fruto del embarazo, facilita el encuentro casual con los abuelos paternos del niño.
Una emocionante trama facilita que se den a conocer y hagan volver al hijo de Italia. Este acaba reconociendo su error y uniendo la familia.

Fecha del inicio y periodicidad de los ensayos: Una hora semanal desde el miércoles, 3 de noviembre de 2.004 hasta la fecha del estreno, de 16 a 17 horas.
Fecha del Estreno: Día: viernes, 17 de junio a las 21.30 h. Escenario: Patio del Centro.
Fecha del Reestreno: Día: miércoles, 22 de junio a las 22.30 horas. Escenario: Casa de la Juventud.

Antonio Lira Garcés, 1º de ESO. PADRE DE LEOCADIA
Ana María Rodríguez Rodríguez. 6º Primaria. MADRE DE RODOLFO
Ana María Picó Cáceres. “ “ “ LEOCADIA
Francisco Aguilar Rueda. “ “ “ MIGUEL
Elenco: Cándido Lahoz Recuero. 1º de ESO. DOCTOR
Manuel Rodríguez Rodríguez. 1º de Primaria LUISITO
Lucía Martín López. 6º de Primaria MADRE DE LEOCADIA
Jesús Pérez Sánchez. “ “ “ PADRE DE RODOLFO
Miriam Suárez Ruda. “ “ “ PRESENTADORA
José María Rodríguez Rodríguez.1º de ESO. RODOLFO
Ángela García Hernández. 5º de Primaria LORENA
Alberto Lira Garcés “ “ “ ANTOÑITO

Maquillaje y vestuario (figurinistas): Las madres respectivas.
Atrezzo o utillería: Aportada por cada personaje: ( dos cuadros, pañuelos, caja de bloques lógicos, cesto, algodón …)
Música: Fragmentos de “Música del Quijote” de ORFHÉNICA LYRA, dirigida por José Miguel Moreno.
Equipo de Escenografía y Decorado: Todo el elenco.
Coordinador y apuntador: El padre de alumno José María Rodríguez Sorroche.
Continuación de la actividad: Mayoritariamente, nuestro deseo es continuar el curso próximo con el taller.
Lora del Río a 23 de junio de 2.005

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