OJOS DE BOTELLA DE ZUMO

Autor: José Cañas Torregrosa.
Editorial: Everest.
Colección: Montaña Encantada.
Adaptación: José María Rodríguez Sorroche.

Campo de trigo, árboles, espigas…. Las gatas estarán cada una en un extremo de la escena, aunque se moverán según requiera el caso.
GATA-1: Es normal que lo penséis; sí; los gatos no hablan. Pero a nosotros nos han hecho así de especiales.
GATA-2: Somos gatas de ficción, sólo existimos por y para la fantasía, dentro de las mentes de los que son capaces de entendernos. Como vosotros, claro. Algunas personas no nos oyen.
Salen a la escena dos campesinos. Llevan cada uno una azada al hombro. Se dirigen hasta el grupo de espigas, tendidas en el suelo. Al llegar cultivan pantomímicamente la tierra.
GATA-1: No, ellos no nos oyen. Pero vosotros sí. Y aprovechando esto vamos a contaros una historia.
GATA-2: Una historia que tiene que ver con estos campesinos que vemos aquí.
GATA-1: Una historia que empezó el día que nuestros amos vieron crecidas y fuertes las jóvenes espigas que habían plantado con ilusión y esfuerzo.
Salen los campesinos. Las espigas se mueven y crecen de forma lenta, se balancean como por el viento.
ESPIGA-1: ¡Amigas! ¡Qué bien os veis! ¡Qué altura y salud!
ESPIGA-2: ¡Pues tú tampoco te ves nada mal!
ESPIGA-3: Y que lo digas. Tienes el trigo más saludable que se puede ver.
ESPIGA-4: Yo no puedo crecer tanto, el agua no llegó lo suficiente a mi raiz.
ESPIGA-5: Pues no sé, amigos y amigas. Los campesinos trabajaron de Sol a Sol con todas las plantas, labraron muy bien la tierra y nos sembraron justo en el tiempo necesario.
ESPIGA-1: Hizo un tiempo de siembra ideal, tierra húmeda, fresquito y volvió a llover cuando nos sembraron.
ESPIGA-2: Enraizamos muy pronto.
ESPIGA-3: Es verdad. Además no pararon de quitarnos las malas hierbas que tanto nos afeaban e impedían que nos desarrolláramos bien.
ESPIGA-4: Tienes razón. A mí me arrancó unas horribles hierbas que me robaban los minerales que necesitaba para crecer.
ESPIGA-5: Yo también estoy muy contenta con ellos. Reconozcámoslo: nuestro trigal es pequeño pero hermoso. Mirar lo fuerte que me han puesto a mí, (muestra sus músculos) tengo unos granos de trigo enormes, está claro que han hecho un buen trabajo.
Continúan con sus movimientos. Las gatas que han estado al margen de la conversación, se sitúan en primer término. Quieren seguir charlando con el público.
GATA-1: Ya las habéis oído. Ellas también son como nosotras.
GATA-2: Por eso sois capaces de oírlas. Las espigas alfombran ya el campo, pero parece que algo falta…
CAMPESINO-1: ¡Estupendo! ¡Aquí está lo que tanto hemos soñado!
CAMPESINO-2: Un maravilloso trigal repleto de espigas.
CAMPESINO-1: Unas espigas que después serán el pan del mañana.
CAMPESINO-2: El pan del que hablaba mi padre, el mismo pan que tenía que ganar con el esfuerzo y el trabajo de todos los días.
Llegan hasta las espigas. Acarician algunas de ellas. Suenan trinos de pájaros.
CAMPESINO-1: Es hora de que alguien cuide continuamente de vosotras, podemos turnarnos. (Señala al campesino-2)
CAMPESINO-2: Creo que ese alguien debe ser un espantapájaros. En todos los campos donde crece el grano hay uno.
CAMPESINO-1: ¡De acuerdo! Construiremos el mejor, en casa hay ropas, palos, paja… y todo lo que haga falta.
CAMPESINO-2: (Dirigiéndose a las espigas) Él os defenderá de los que quieran haceros daño.
Las espigas muestran alegría, los campesinos salen.
GATA-1: Vamos a ver lo que hacen los campesinos, os contamos ¿eh?
GATA-2: Ha hecho un fuerte armazón; le ponen ahora unas ropas usadas, un sombrero…
GATA-1: ¡Es curioso!…rompe una botella de zumo y… le coloca unos ojos de cristal.
GATA-2: Es muy bonito. Parece humano. También esto lo hacen bien nuestros amos.
GATA-1: Traen a cuestas al espantapájaros.
GATA-2: Atención. ¡Ya llegan!
Entran los campesinos con el espantapájaros. Lo colocan en el centro, el espantapájaros sonríe consciente de su responsabilidad. Los campesinos salen.
ESPIGA-1: ¡Hola! ¿Cómo te llamas?
ESPANTA: No sé, creo que “Espantapájaros”. Eso me han llamado ellos.
ESPIGA-2: ¡Qué nombre más largo!
ESPIGA-3: ¡ Y qué feo!
ESPANTA: Me podéis llamar “Espanta”. Es más corto.
ESPIGA-4: Te llamaremos como quieras, aunque sigue siendo un nombre feísimo.
ESPIGA-5: Quizá tu nombre no pegue nada con un campo tan lindo como este.
ESPIGA-1: Amigas: no es cuestión de nombres bonitos. Él está aquí para ayudarnos.
ESPANTA: Gracias. Eso es lo que voy a hacer. Los campesinos confían en mí.
ESPIGA-3: Pues no sé, pero yo lo veo enclenque, muy delgado.
ESPIGA-4: Debes de saber que no somos espigas vulgares. Creo que está a la vista el porqué.
ESPANTA: Claro que sí. Todos y todas lo sois. Esto me hará sentir más fuerte aún.
ESPIGA-5: Sí, pero tus brazos son muy delgados y no sabemos si te podrás enfrentar a cualquier peligro que podamos tener.
ESPANTA: Es verdad que mis brazos son delgados, pero no le temo a nada. Tenéis que creerme, cuando llegue la ocasión, los moveré con todas mis fuerzas, para que ningún mal os perjudique.
TODAS LAS ESPIGAS: ¡¡Gracias, amigo Espanta!!
El espantapájaros ríe de nuevo, satisfecho. Las espigas se mueven dulcemente.
GATA-1: Las espigas ya tienen un amigo. Él seguro que las defenderá con todo su coraje.
GATA-2: Sí, porque según mis cálculos y por lo que veo, (mira como a lo lejos) pronto llegarán los primeros problemas.
Se esconden las dos gatas tras un árbol y observan desde allí. Música divertida que da entrada a una banda de cuervos. Al terminar su baile los cuervos descubren el campo de trigo.
CUERVIJEFE: ¡Mirad, muchachos! ¿Veis lo que yo? ¡¡Comida!!
CUERVIGORDO: ¡Sí! Un buen campo de ricas espigas. Nuestro viaje no ha sido en vano. ¡Daremos un gran golpe! Tengo ganas de recobrar las proteínas que gastamos en nuestros viajes y bailes.
CUERVILISTO: No os aloquéis y estar atentos. Los dueños de este magnífico campo no deben estar muy lejos, ¡Seguro que lo tienen vigilado!
CUERVIJUGUETÓN: ¡Comer, comer, comer, y jugar, jugar, jugar…que ya llegará el tiempo de trabajar!
CUERVIPRECAVIDO: Sí, pero no lo digas tan alto, debemos comer estando atentos de no caer en problemas de los que nos tengamos que arrepentir.
CUERVIJEFE: ¡Callad y escuchad!
CUERVIGORDO: ¡Mira jefe! ¡Vienen los campesinos! ¡Acechemos desde el árbol!
Los campesinos vuelven y hacen como que escaldan y cavan la tierra. Salen las gatas.
GATA-1: ¿Véis? Eso es lo malo de ser unas gatas de ficción. Ahora, aunque quisiéramos, no podríamos avisar a nuestros amigos campesinos del peligro que les viene encima.
GATA-2: No le podemos avisar ni por gestos, nunca los entenderían. Nos verían tan raras que seguro perderíamos nuestra ración de raspas y cabezas de sardina. Suerte tienen que está el amigo Espanta, que si no…
CAMPESINO-1: ¡Vaya! El verano quiere colarse pronto este año. Estoy sudoroso esta tarde.
CAMPESINO-2: Vamos para esos árboles, tienen una sombra muy fresca. El trigo crece firme y está bien vigilado. Descansemos un poco.
Se sitúan bajo un árbol y descansan.
CUERVIGORDO: ¡Qué bien! ¡Qué bien! ¡Qué bien! ¡Qué bien! ¡Ya se durmieron! Empecemos a comer, mis jugos gástricos están deseosos de recibir en mi estómago estos ricos granos de trigo.
CUERVIJEFE: Yo primero.
CUERVILISTO: Déjame que vea si no están contaminadas por los tratamientos para las plagas.
CUERVIJUGUETÓN: Vamos a jugar. Nos ponemos en círculo, cogemos cada uno una espiga, la tiramos al pico del que tenemos al lado, gana el que menos granos se le caigan al suelo.
CUERVIPRECAVIDO: Pero, ¡animal con plumas! Así los despertaríamos.
CUERVIGORDO: ¿Qué jefe? ¿Vamos a comer de una vez?
CUERVIJEFE: Sí, pero , recordad: no hagáis ruido.
Se acercan de puntillas. La espiga más joven es la primera que se agita al ver el peligro, luego las demás.
ESPIGA-4: ¡Espanta, mira! ¡Son cuervos! ¡Ayúdanos!
ESPIGA-5: ¿Cuervos? ¡Con lo mal que sienta al crecimiento la subida de tensión! ¡Socorro, Espanta!
ESPANTA: ¡No os preocupéis! ¡No podrán conmigo!
ESPIGA-1: ¡Ay, Ojalá!
Los cuervos se dirigen todos a la espiga-1 por ser la más alta. Cuervijefe los detiene mientras ellos polemizan.
CUERVIGORDO: Para mi… Ésta es para mí… ¡Soy el que tiene más hambre!
CUERVILISTO: ¡Déjadme que vea si está el trigo saludable!
CUERVIJUGUETÓN: Yo la vi primero.
CUERVIPRECAVIDO: ¡Cuidado con el espantapájaros!
Los brazos del espantapájaros se moverán rápidos, los cuervos caen al suelo, se levantan, lo intentan de nuevo, vuelven a caer. Las gatas se acercan a los campesinos y maúllan fuertemente. Por fin despiertan.
CAMPESINO-1: ¿Eh? ¿Cómo no nos hemos dado cuenta?
CAMPESINO-2: ¡Qué rendidos estábamos?
LOS DOS CAMPESINOS: ¡Fuera! ¡fuera de aquí, pájaros de mal agüero!
Los cuervos salen de la escena perseguidos por los campesinos.
GATA-2: Vaya, menos mal que despertaron.
GATA-1: Trabajan mucho y es lógico que tengan el sueño tan profundo. Vuelven los campesinos.
CAMPESINO-2: Veamos; parece que todo está en orden: el espantapájaros en su sitio, las espigas siguen firmes y las gatas…
CAMPESINO-1: Las gatas también correctas. Sigamos trabajando hasta que el sol se vaya. Pronto tendremos trigo, harina y pan de esta cosecha.
Siguen trabajando.
GATA-2: (Que se arregla las uñas al borde del escenario) ¡Ah! Perdonad. Me había olvidado de dónde estaba. Las gatas de ficción también cuidamos la imagen y preparamos nuestras defensas… No sea que encuentre algún ratón de ficción y…
GATA-1: Bueno, la historia, sí… veréis: al día siguiente el sol también quiso ser protagonista…
ESPIGA-1: ¡Qué calor! ¿No te asfixias con esa ropa?
ESPANTA: Un poco sí… Pero estoy contento con ella. Sus colores son bonitos, me gustan.
ESPIGA-2: A mi me parece bien.
ESPIGA-3: Pues yo exigiría un uniformen de verano para hacer el trabajo que tu haces.
ESPIGA-4: Yo sigo pensando que rompes un poco la belleza natural que posee todo esto.
ESPIGA-5: ¡Oye! No sé cómo puedes ser tan desagradecida, con lo que Espanta ha hecho por nosotros y nosotras.
ESPIGA-4: Es cierto… querido amigo, nunca podremos agradecerte lo que hiciste.
ESPANTA: Soy yo quien os da las gracias. Existo por ustedes. Soy feliz viendo cómo crecéis.
Se miran alegres.
GATA-2: Ya lo veis, así están las cosas. ¿Los campesinos? En casa, almorzando algo. Seguro que ya está a punto de volver. El trabajo ha sido duro como ayer.
GATA-1: Ahí vienen. Ahora se pondrán a hacer lo que son sus vidas: escardar, regar, cavar, escardar otra vez…
CAMPESINO-2: Vamos a descansar otro poco, vayamos a la sombra de nuevo.
CAMPESINO-1: Sí, tenemos el trabajo muy adelantado, además traigo la escopeta, ningún pájaro se atreverá a picar nuestro trigo.
CAMPESINO-2: Y si lo hace, que se atenga a las consecuencias.
Se duermen los dos.
GATA-2: Es verdad. Hoy hace un sol de justicia. Tanto que también me apetece echar una siestecita.
GATA-1: Total, que os vais a quedar solos. El espantapájaros cuidará de vosotros y vosotras si hace falta. ¡Hasta muy pronto!
De nuevo la música que anuncia la llegada de los cuervos. Aparecen.
CUERVIJEFE: Ya sabéis, cada uno por su lado.
CUERVIGORDO: Ese espantapájaros no podrá contra todos. Él está clavado en el suelo y nosotros, en cambio, podemos movernos. Empecemos, ¡Yo no puedo aguantar más sin comer!
CUERVILISTO: No hagáis ruido, ni siquiera para quejaros. ¡Vamos!
Las espigas comienzan a moverse agitadamente, el espanta pájaros trata de expulsar a los cuervos. Ahora no puede defender todas las posiciones.
CUERVIJUGUETÓN: Podéis bailar y bailar, que en mi estómago vais a descansar.
La lucha es intensa. De repente, el espantapájaros deja de mover sus brazos. Realiza un tremendo esfuerzo.
CUERVIPRECAVIDO: ¡Cuidado!, a ver si nos alcanza y se nos cae encima.
ESPIGA-1: ¡Espanta! ¡Haz algo, por favor!
ESPANTA: ¡Lo intento! ¡lo intento con todas mis fuerzas! ¡Creedme!
ESPIGA-2: ¡Ayúdanos! ¡No nos dejes!
ESPIGA-3: ¿Qué haces? ¿Por qué no mueves tus brazos?
ESPANTA: Tengo que avisar a los campesinos. Sólo ellos pueden ayudarnos.
ESPIGA-4: Pero, ¿cómo lo harás?
ESPANTA: ¡Arrancándome del suelo! ¡Si cayera a su lado, alguno de los dos despertaría!
ESPIGA-5: ¡No seas loco! ¡Morirías!
ESPANTA: ¡Debo intentarlo! ¡Sois mis amigos y amigas! ¡Lo único que tengo! ¡Y estáis en peligro!
Cae y toca a los campesinos, despiertan sobresaltados.
CAMPESINO-1: ¡Eh! ¿Pero…?
CAMPESINO-2: ¡Ahora veréis! ¡Toma! (dispara y se tocan el trasero graznando de dolor, huyen)
CAMPESINO-2: Las espigas están bien y las gatas están a salvo.
CAMPESINO-1: Mirando al espantapájaros. ¡Espantapájaros tonto! ¡No sirves para nada!
CAMPESINO-2: No pudiste evitar que se acercaran unos estúpidos cuervos.
CAMPESINO-1: Y el viento te ha tumbado. No te necesitamos. Nosotros cuidaremos del trigo.
Los campesinos vuelven a su trabajo, música.
GATA-1: Los campesinos se pusieron a trabajar sin pausa ni descanso.
GATA-2: Las espigas, mientras tanto, se miraban desconsoladas. No comprendían bien porqué los campesinos no habían entendido la acción de aquel espantapájaros que había dado la vida por ellas.
ESPIGA-1: Ya no es mi deseo crecer.
ESPIGA-2: Quiero envejecer y morir.
ESPIGA-4: Yo también quiero morir como tú, Espanta…
ESPIGA-5: Yo también lo deseo. Te hemos entendido muy tarde; ¡pero no queremos fallarte más!
GATA-1: Y empezaron a inclinar la cabeza y la vida.
GATA-2: Salen los campesinos y trabajan, música. Se sorprenden. Nuestros amos no comprenden lo que ocurre. Sólo notan que las espigas se quedan rastreras y vencidas.
CAMPESINO-2: ¿Por qué? ¿No trabajamos bien?
CAMPESINO-1: ¡Vámonos! La cosecha se ha perdido y no sabemos el porqué.
Los campesinos se van cabizbajos. Las espigas están caídas, tocando y acariciando al espantapájaros que yace en el suelo.
ESPIGA-5: Espanta, amigo: Yo nunca fui tan alta como para poder tocar tu cara, acariciar la paja de tu cabeza, ver de cerca tus ojos de cristal de botella de zumo… Aquí, en el suelo, estando próximo el momento en que nuestras raíces dejarán de alimentarnos para siempre, quiero decirte que tu esfuerzo unió a las espigas de este campo, nos hizo una sola y ahora volvemos, todas juntas, a tu lado…
GATA-2: Y entonces sucedió algo extraordinario, porque el amor que aquella espiga estaba transmitiendo, hizo que Espanta se alzase lentamente…
GATA-1: Se incorporas e hincase profundamente en la tierra.
GATA-2: Cuando vieron a su amigo clavado en su sitio, recobraron fuerzas y la fe.
Todas las espigas se incorporan. Música…y la noche.
GATA-1: A la mañana siguiente, (Salen los campesinos) cuando despertaron los campesinos. Tenían que frotarse los ojos para creer lo que veían. (Se abrazan emocionados al espantapájaros)
GATA-2: Finaliza esta historia con dos cosas extraordinarias: una un abrazo fuerte a un ser de paja y …
GATA-1: Otra, una lágrima, limpia y clara, salida del cristal de una botella de zumo.

LA FUERZA DE LA SANGRE

Basada en la obra de Cervantes del mismo nombre.

PRESENTADORA: Vivía en Toledo, en el s. XVI, un joven caballero a quien la riqueza, la sangre ilustre, la excesiva libertad y sobre todo, las malas compañías, hacían realizar cosas y tener atrevimientos que desdecían de su calidad y le daban renombre de atrevido.
Rodolfo – que así llamaremos desde ahora a nuestro caballero para encubrir su verdadero nombre- era apuesto, simpático e inteligente; pero acostumbrado desde la infancia a otro norte que su capricho, no es de extrañar que jamás emplease su tiempo en nada de provecho. Todo esto tenía muy disgustados a sus padres, que angustiados comprendían su impotencia para remediar lo que fácilmente hubieran evitado, sin duda, con un poco más de firmeza y vigilancia por su parte.
Una de las calurosas noches de verano, paseando Rodolfo por la costa junto a la desembocadura del río con su amigo Miguel, se cruzó con una hermosa joven llamada Lecadia que iba acompañada de su amiga Lorena y … vean ustedes mismos lo que les pasó.
RODOLFO: ¿Quién es aquella hermosa joven?
MIGUEL: ¿No la conoces?
RODOLFO: No, no recuerdo haber visto nunca una mujer tan distinguida.
MIGUEL: Pues se llama Leocadia Fuentes y va con mi amiga Lorena, así que te la puedo presentar.
RODOLFO: ¡Ah, ya! Conozco a sus padres de oídas, su padre es un anciano hidalgo tan pobre como honrado que se ha dedicado al comercio de las indias.
MIGUEL: El mismo
RODOLFO: Demuéstrame tu amistad y los favores que nos debemos echándome una mano para enamorarla.
MIGUEL: Para eso estamos los amigos. (Se acercan a las dos chicas que están mirando al mar.)
¡Hola Lorena! ¡Hola Leocadia! Me alegra verte después de tanto tiempo. Mira, aquí os presento a mi amigo Rodolfo.
RODOLFO: (Mirando a Leocadia deslumbrado de su belleza) ¡Buenos días señoritas! Encantado. (Toma la mano de Lorena y después de Leocadia parándose e inclinándose al hacerlo, y continúa) La luminosa mañana que disfrutamos palidece ante los ojos de esta joven que la contempla.
LEOCADIA: Muy amable por tu parte, efectivamente corre una brisa que invita a pasear.
RODOLFO: La brisa suavemente levanta tu pelo y acaricia tu cara dándole un color como el de las hojas de la rosa cuando las despierta el alba.
LEOCADIA: (Dirigiéndose a Miguel) ¿Quién es este amigo tuyo?
RODOLFO: ¡Quién voy a ser? ¡Un hombre frente a una mujer!
LORENA: No se quién se habrá alegrado más de ver a quién, si Miguel a nosotras o Rodolfo por conocer a Leocadia.
MIGUEL: Sabes que siempre te he tenido un afecto especial que siempre he contenido.
LEOCADIA: Nos tenemos que ir, se ha hecho tarde y tenemos que cumplir nuestras responsabilidades. (Dirigiéndose a Miguel y a Rodolfo) Encantada de verte y de conocerte. ¡Adios!
LORENA: Tened un buen día.
MIGUEL: Hasta pronto.
RODOLFO: Hasta muy pronto, (Dirigiéndose a Leocadia) la nave de mi vida en tus pies tiene el puerto. (Salen las dos jóvenes.)
RODOLFO: Tienes que ayudarme a conseguirla, es preciosa, me casaré con ella si hace falta. Me muero por esa hermosa mujer, aunque mi vida no me permita fundar una familia. Tengo que conseguirla, y tú a su amiga.
MIGUEL: Haré lo mismo con Lorena.
RODOLFO: Mi apoyo también lo tendrás, dalo por seguro. (Salen los dos)
PRESENTADORA: A diario buscaron a las muchachas, las ilusionaron y embaucaron hasta llegar a la situación que veréis, que es más propia de novelas de Don Juan que de vida real.
Salen a escena cada pareja de amigos por un lado distinto y se saludan muy amablemente y se ponen por parejas. Música por determinar, un minuto aproximadamente.
RODOLFO: Mi vida era un huracán que descubrió en ti el claro cielo.
LEOCADIA: Pareces un caballero, mucho estás prometiendo en tan poco tiempo, espero que no estés mintiendo.
RODOLFO: Tu voz abraza mi corazón, y aunque deseara ser de nieve, me lo abrasas. Me imagino que me quieres y que navego en olas de plata bañadas por el sol que tus ojos muestran.
LEOCADIA: Estás prendiendo mi fuego y ardo también por dentro, pido a Dios que no me mientas.
RODOLFO: Por tus labios de clavel no hieras el alma de quien idolatrarte desea.
LEOCADIA: Cuando estoy sin ti, ajena estoy de mí. Por ello, con el amor que he hallado en ti, espero mucho más que bellas palabras y promesas.
RODOLFO: Aunque perdiera por ti la vida, la daría por bien perdida y te prometo ser tu esposo.
LEOCADIA: Soy desigual.
RODOLFO: El amor iguala, porque tus ojos me aportan azul del cielo; tus cabellos, oro; tu frente, plata; tus dientes, marfil; tus labios, coral y tus lágrimas, líquidas perlas. Pero yo no quiero demostrártelo sólo con palabras.
LEOCADIA: Los hombres no sois de fiar cuando atrapáis nuestras almas con amor verdadero.
Quedan en acalorada plática amorosa y escuchamos a la otra pareja.
LORENA: Veo que eres inteligente, ocurrente y que mi soledad desaparece cuando te miro y escucho. Sabes que no tengo envidia de mi amiga ya que yo te tengo, enfrente y conmigo.
MIGUEL: Por eso quiero ser tu esposo.
LORENA: ¿Desde cuándo?
MIGUEL: Desde ahora mismo.
LORENA: ¿Quién lo decide?
MIGUEL: Mi amor por ti.
LORENA: ¿Quién nos casará?
MIGUEL: Tus ojos.
LORENA: ¿Con qué poder?
MIGUEL: Con la vista.
LORENA: ¿Por qué?
MIGUEL: Porque te adoro.
LORENA: ¿Cómo?
MIGUEL: Con mi corazón. (Se acerca a ella y se separa) Juro, ojos bellos ser vuestro esposo.
LORENA: Estás jurando y te advierto que hay Dios y hay muerte.
MIGUEL: Mientras Dios me de vida, yo vuestro esclavo seré, esta es mi mano y mi fe. (Extiende la mano y la coge)
LORENA: Espero que, más aún siendo un antiguo amigo, cumplas lo prometido y sea realidad la ilusión que a mi me das.
Continúan en su diálogo y escuchamos de nuevo a la pareja anterior.
RODOLFO: Soy hombre estimado y aunque mi padre y mi madre enojados lo impidan, tu marido tengo que ser, te lo digo por mi vida.
LEOCADIA: ¿Juras que cumplirás tu palabra prometida?
RODOLFO: No faltaré a mi promesa, y si faltara me de muerte un hombre o sea Dios quien acabe con mi vida.
LEOCADIA: Tuya es mi alma y mi vida. (Se dan la mano y se miran a los ojos, salen todos, entra la presentadora y los padres de Leocadia. )
PRESENTADORA: Hubo doble boda, y al cabo de un breve tiempo, añorando la desordenada vida que habían llevado hasta entonces, huyeron de su lado, dejándolas solas y abandonadas a su suerte.
Lorena fue a vivir con una hermana y Leocadia se fue a casa de sus padres, que la recibieron con los brazos abiertos. La muchacha desconsolada, les dio cuenta del desastroso suceso.
Entra Leocadia en casa de los padres.
MADRE DE LEOCADIA: Pero hija, ¿por qué vienes sola y tan triste? ¿qué te pasa?
LEOCADIA: Mi marido me ha abandonado, mi vida ha quedado hecha otra Troya en llamas, salió hace dos semanas una mañana y no ha regresado. He preguntado en los sitios que frecuentaba y ha desaparecido sin dejar una nota, ni el menor rastro.
PADRE DE LEOCADIA: Hija mía, esta es y será siempre tu casa, y ya sabes que la mayor felicidad que podemos pedir al Cielo es tenerte siempre con nosotros.
MADRE DE LEOCADIA: Quédate aquí y que sea lo que Dios quiera.
LEOCADIA: Si te parece, padre mío, busca a mi esposo y oblígale en justicia a cumplir con su deber.
PADRE DE LEOCADIA: Ahora mismo comienzo las indagaciones. Dentro de muy poco sabrás del paradero de tu esposo.
LEOCADIA: Aunque te confieso que yo preferiría que no lo hicieras, si ha de volver a mí, quiero que lo haga por propia voluntad, y no obligado por el compromiso que conmigo tiene contraído.
MADRE DE LEOCADIA: (Visiblemente nerviosa) No sabría decidir lo que debe hacerse, creo que eres tú y tus sentimientos los que deben orientar nuestras acciones.
PADRE DE LEOCADIA: Cálmate mujer, si Dios ha querido ponernos en este estado, Él sabe porqué lo ha hecho. Acatemos su voluntad.
MADRE DE LEOCADIA: Tu hijo será nuestro hijo y viviremos como hasta ahora, pobres y honrados, que es la forma de vivir teniendo la conciencia tranquila y a la larga es lo que nos da paz de espíritu y felicidad.
Se abrazan los tres y salen de la escena, entra el presentador.
PRESENTADORA: Rodolfo, en tanto, partió para Italia, adonde sus padres- que ignoraban la boda de la muchacha de Toledo- hacía tiempo que querían enviarle, con la esperanza de que lejos de las amistades que tan mala influencia ejercían sobre él, sentase un poco la cabeza. Pero en Nápoles, en Roma, en Florencia siguió la misma vida disipada de siempre. De vez en cuando le remordía la conciencia el recuerdo de su esposa. En tales momentos, se prometía muy seriamente regresar a España para remediar, si aún era posible, el mal que había cometido. Pero ¡ay!, que estos propósitos de enmienda eran como burbujas de jabón: se deshacían en el aire apenas nacidos.
Leocadia, entre tanto, pasaba la vida en casa de sus padres, sin dejar apenas verse de persona alguna. A los pocos meses, tuvo un hijo-fruto de su casamiento con Rodolfo- que fue como un rayo de sol que se abriese paso entre las tinieblas de su desgracia. Pero, vean ustedes qué ocurrió entonces con Luisito-que era como se llamaba el niño al igual que su abuelo. (Sale la presentadora y entran abuelo, abuela, Leocadia y Luisito, los dos últimos juegan)
MADRE DE LEOCADIA: ( Al padre) Qué rostro tan hermoso, qué buena condición y qué ingenio agudo tiene nuestro nieto.
PADRE DE LEOCADIA: Todas las acciones que hace a esta edad tan tierna demuestran que tanto la madre como el padre son muy nobles.
MADRE DE LEOCADIA. No se cansa una de admirar su gracia, su belleza y su discreción, estas cualidades enamoran a cualquiera.
PADRE DE LEOCADIA: Cuando lo llevo por la calle voy tan orgulloso, me lo piropean todos los familiares y conocidos. Lo que parecía la desdicha de nuestra casa se ha convertido en la dicha.
LEOCADIA: Luisito, ve a llevar esto a tita María, que luego te va a llevar a casa de tu amigo Antoñito.
LUISITO: Sí mamá, voy volando y lo llevaré muy bien, que para eso tengo ya seis años. (El niño coge un paquete y sale corriendo ante la mirada y sonrisas de su familia, salen de la escena, música-dos minutos aproximadamente. Se escuchará un golpe y ruidos.
DOCTOR: (Con Luisito en brazos y la cabeza vendada) ¡Dejadme que lo tienda ahí!
PADRE DE RODOLFO: Me han dicho quién es su familia y ya he mandado para que le avisen y vengan lo más rápidamente que puedan.
MADRE DE RODOLFO: Doctor, ha sido una suerte que estuviera por allí cerca, la herida ha sido muy grave.
(Llegan a la casa, Leocadia y sus padres)
LEOCADIA: Dígame la verdad, doctor, ¡Cómo está? ¿Ha muerto mi hijo?
DOCTOR: Cálmese señora, por fortuna la herida la hemos cogido a tiempo y no ha sido mortal a pesar de las apariencias. Observe y no se acerque si quiere comprobar lo que le digo, pero no lo toque ahora, le conviene reposar.
MADRE DE LEOCADIA: ¿Cómo ha sido?
PADRE DE RODOLFO: Había una carrera de caballos cuando pasaba su nieto por allí y se paró el niño a mirar el espectáculo, con tan mala suerte que uno de los caballos se le echó encima, sin que el jinete pudiera frenarlo en la furia de la carrera. El niño quedó tendido en el suelo, derramando mucha sangre por la cabeza.
DOCTOR : Me avisaron rápidamente y gracias a eso se ha salvado. Ahora no habléis fuerte delante del niño, ni lloréis, pues no es conveniente que se asuste en el estado en que se encuentra. Podría serle fatal. Si quiere quedarse tranquila acérquese y se tranquiliza.
(Se acercó Leocadia al borde del lecho y besó el rostro de su hijo sin rozarle apenas, para no despertarle. Luisito, que no estaba dormido, abrió los ojos y dijo con voz débil)
LUISITO: Mamá, ¿por qué tienes cara de asustada?
LEOCADIA: Ya pongo otra cara, ¿Cómo te encuentras?
LUISITO: Estoy bien, mamá… me duele un poco la cabeza, pero nada más. No llores, se me pasará pronto…
DOCTOR: Jovencito, nada de darle a la lengua por ahora. Lo que debes hacer es dormir mucho y no pensar en nada. Mañana será otro día. (A los demás) Déjenlo sólo, es conveniente que repose. (Todos se retiran) Vengo de ver precisamente un caso muy triste de un joven al que por montar a caballo irresponsablemente, tuvo una caída y tras una pérdida de conciencia, la recobró pero no en su sano juicio.
MADRE DE RODOLFO: Cuéntelo y alegrémonos de que a este niño, nada de eso le haya ocurrido.
DOCTOR: El joven al que me refiero, huérfano de padres, acabó sus estudios de licenciado y en vacaciones tomó su caballo favorito y decidió dar un paseo. No se percató de que el bocado estaba al revés y se le desbocó de un modo que acabó tirándolo sobre unas piedras. Quedó inconciente más de un día y cuando volvió en sí, recobró la conciencia pero no la razón. Las atrocidades que cometía, obligaron a su familia a ingresarlo en un Centro Médico.
Hace unas semanas llamó el licenciado diciendo que había recuperado ya el juicio, su familia no lo creía, por ello, decidieron mandarme a mí y que lo comprobara. Cuando llegué me dijo el director del Centro Médico que a veces hablaba como una persona cuerda, pero otras decía unos disparates enormes.
Llegué y le dije que quería comprobar si era verdad que ya estaba curado mentalmente.
-Yo, gracias a Dios, he recobrado la razón y ya no estoy loco; pero mis parientes se quieren aprovechar de mis bienes y les interesa que yo siga así.- Me dijo.
-Pero el Director afirma que no estás aún bien.
-Claro, porque el Director no quiere perder los regalos que le hacen mis familiares por seguir diciendo que estoy loco.- Me respondió.
El licenciado habló de tal manera que me hizo sospechar del Director y de los familiares, así que decidí sacarlo del Centro.
Me dirigí al Director y le dije que había hablado durante dos horas con el licenciado y que creía que estaba bien, así que le pedí que le dieran las ropas.
-Mire usted antes lo que hace y no se precipite, le vuelvo a insistir que pese a que parece que está bien, el licenciado está loco de remate y puede cometer atrocidades como las que cometió.-Advirtió el Director.
No me sirvieron de nada estas advertencias y pusieron al licenciado sus vestidos, y cuando se vio preparado para marchar, pidió se le permitiera despedirse de sus compañeros. Le acompañé y le escuché la siguiente conversación:
-Comenzó el licenciado: Amigo, ¿quiéres algo?, pues , yo me marcho ya que gracias a Dios estoy sano y cuerdo. Te mandaré unos regalos para que comas porque nuestras locuras proceden de tener los estómagos vacíos y los cerebros llenos de aire.
-Respondió Júpiter: -así se llama el amigo- ¿Quién es el que se va sano y cuerdo?
-Aseguró el licenciado: Yo soy el que me voy, pues ya no tengo necesidad de estar aquí.
-Júpiter le advirtió: Mira lo que dices y no te engañe el diablo, si te estás aquí quieto, te ahorrarás la vuelta..
-Sé que estoy bueno y no tendré que volver.- Siguió el licenciado.
-Acabó diciendo Júpiter: ¿Tú bueno?- Anda con Dios, pero yo que soy Júpiter, por esta anormalidad que comete Sevilla, en sacaros de este Centro, sufrirá tal castigo que quedará en la memoria de todos por los siglos de los siglos, pues no lloverá durante tres años.
-Finalizó sentenciando el licenciado: No haga caso de este loco, que si él es Júpiter y no quiere que llueva y vemos que no cae ni una gota de agua, como yo soy Neptuno, el dios de las aguas, mandaré llover todas las veces que sea necesario para nuestras ciudades y campos.
Me dirigí al licenciado: Amigo Neptuno, no será bueno enojar a Júpiter, por ahora debes quedarse en esta casa, que otro día volveré a por ti.-Lo que aceptó de buen grado-
MADRE DE RODOLFO: Lo dicho, alegrémonos de que nada malo le haya ocurrido y pongamos ahora todos los medios para que el niño esté sano y jugando lo antes posible.
PADRE DE LEOCADIA: Les estaremos eternamente agradecidos por lo que han hecho.
PADRE DE RODOLFO: Nada tenéis que agradecernos, creedme que cuando contemplé al pobre niño caído y atropellado me pareció ver el rostro de un hijo mío que ahora está en Italia.
LEOCADIA: (Anhelante e impulsada por un presentimiento) ¿Cómo se llama vuestro hijo?
MADRE DE RODOLFO: Se llama Rodolfo, hija mía. Mira, aquí puedes verlo antes de irse para Italia. (Le enseña una medalla o un cuadro con su rostro)
Leocadia tuvo que ahogar un grito en su garganta para no delatar la emoción que sintió, y esforzándose en dar un tono natural a su voz.)
LEOCADIA: ¿Cuánto hace que se marchó?
MADRE DE RODOLFO: Ocho años va a hacer ahora.
PADRE DE RODOLFO: Bien, oídos los consejos del Doctor, quiero ofreceros mi casa para que esté el niño el tiempo que haga falta, hasta que cure completamente.
DOCTOR: Aceptar el ofrecimiento es lo más acertado.
LEOCADIA: Tengo que reconocer que a mi hijo no lo puedo poner en mejores manos.
Se apaga la luz, música, sale el Doctor, entra Antoñito, el amigo de Luisito, Luisito se levanta y juega con su amigo.
MADRE DE RODOLFO. Han pasado treinta días desde el desgraciado accidente y ¡Vaya cómo ha evolucionado Luisito desde hace dos semanas que se levantó por primera vez!
PADRE DE RODOLFO: Nos parece que lleva aquí el niño de toda la vida.,¡cómo se da a querer!
PADRE DE LEOCADIA: Es una tranquilidad para nosotros observar el trato que dispensáis a nuestro nieto, parece vuestro también.
MADRE DE RODOLFO: Es que este niño, ¡se parece tanto a mi hijo cuando pequeño! Se parece en los juegos, hablando, en su mirada, en las posturas cuando duerme…ninguna vez le miro que no me parezca ver a mi hijo delante.
LUISITO: ¡Bien! ¡He ganado! Ahora vamos empatados.
ANTOÑITO: ¿Jugamos ahora a otra cosa?
LUISITO: Podemos jugar en el patio a tumbar limones con el tirachinas.
ANTOÑITO: Pero podemos tener la mala suerte de romper un cristal.
LUISITO: Tiraremos con dirección al muro de piedra y así ni romperemos cristales ni caerá ningún chino en casa de los vecinos.
ANTOÑITO: ¡De acuerdo! ¡Qué bien me lo paso cuando vengo a jugar a esta casa!
LUISITO: Aquí todos son muy buenos, nos riñen siempre con motivos, por eso en nuestros juegos debemos corresponderles y ser buenos también.
ANTOÑITO: ¿No crees que este juego del tirachinas puede hacer que, no sólo nos riñan, sino hasta que nos den algún azote?
LUISITO: No creo que lo hagan, pues no haremos daño a nada ni a nadie, aunque ten en cuenta si lo hicieran, los azotes de los padres y familiares que nos quieren, honran; y los de otras personas, nos ofenden.
Salen todos hablando y quedan solas la madre de Rodolfo y Leocadia.
LEOCADIA: Le voy a confesar un secreto que no me permite ya vivir tranquila.
MADRE DE RODOLFO: Cuenta hija, soy toda oídos, mi prudencia la tienes asegurada.
LEOCADIA: Mire este crucifijo. ¿Lo conoce usted?
MADRE DE RODOLFO: ¡Cómo no lo voy a conocer, si es el crucifijo que le regalé yo misma a mi hijo el día de su primera comunión!
LEOCADIA: Efectivamente, era de su hijo y me lo regaló cuando nos casamos.
MADRE DE RODOLFO: (Con cara de admiración y sorpresa) ¡¡Cómo!!, pero cuenta, por favor, cuenta.
LEOCADIA: Conocí a su hijo una mañana de primavera hace ahora ocho años. Me enamoré perdidamente de él y creí que su amor también era verdadero. Aunque le observaba una vida desordenada, como el amor es ciego, pensé que la cambiaría con su boda, pero, no sólo no fue así sino que me abandonó dejándome embarazada.
MADRE DE RODOLFO: (Presa de una emoción sin límites, la abraza, juntan los rostros y mezclan las lágrimas de una y otra.) ¡Así se explica el parecido de Luisito con mi hijo cuando era pequeño! (Entra el padre de Rodolfo y trae al niño de la mano).
PADRE DE RODOLFO: ¿Cuál es la causa de este llanto? ¿Porqué lloráis?
MADRE DE RODOLFO: Gran cosa tengo que decirte. Debes saber que esta joven es hija vuestra y este niño vuestro nieto. Esta verdad que te digo me la ha dicho esta joven, lo confirma el rostro de este ángel, en el cual hemos visto el de nuestro hijo.
PADRE DE RODOLFO: La verdad es que no logro entenderte.
MADRE DE RODOLFO: Escucha con atención. Leocadia conoció a nuestro hijo hace ahora ocho años. Se enamoró perdidamente de él y creyó en el amor de nuestro hijo hacia ella y en que iba a cambiar, una vez casado, la vida desordenada que llevaba nuestro hijo. Se casó con ella y la abandonó embarazada. Prueba de ello es la cruz que luce Leocadia en el pecho. (Leocadia la enseña)
PADRE DE RODOLFO: No necesito testigos para creerlo (Besó a su nieto emocionado) Escribiremos una carta a Nápoles avisando a Rodolfo para que venga lo antes posible.
MADRE DE RODOLFO: Le diremos que tenemos concertado su casamiento con una mujer muy hermosa y que en todos los conceptos le conviene.
PADRE DE RODOLFO: Vosotros (dirigiéndose a Leocadia y a Luisito) os quedáis aquí para siempre, en esta que es ya vuestra casa.
MADRE DE RODOLFO: Avisa también a tus padres y que vengan a conocer la buena noticia.
Salen todos y entra la presentadora.
PRESENTADORA: Rodolfo recibió la carta, había madurado y demostraba a diario su sentido común y su ironía. Embarcó en una galera con destino a España, desembarcó en Barcelona y en una semana se puso en Toledo, así fue el encuentro con su familia. Veamos y estemos atentos.
Sale la presentadora y entran los padres de Rodolfo.
MADRE DE RODOLFO: Ha mandado una nota nuestro hijo y dice que llegará hoy en cualquier momento. –Tocan en la puerta y entra Rodolfo, tan galán, tan bizarro y elegante como se fue-
RODOLFO. ¡Hola padres! ¡Qué alegría veros! (Abraza a los padres).
PADRE Y MADRE DE RODOLFO: ¡¡Hola!!
PADRE DE RODOLFO: ¿Cómo te ha ido en Italia?
RODOLFO: Perfectamente, ya tenía ganas de volver para ponerme al frente de mi trabajo, me considero bien preparado y ahora reniego de la vida disipada que he llevado.
MADRE DE RODOLFO: Creo que has puesto bien alto el nombre de los españoles, demostrando ironía y sentido común. Cuentan muchas anécdotas tuyas muy ingeniosas y simpáticas. ¿Puedes contarnos lo que te pasó con tu sastre?
RODOLFO: ¡Ah, ya!, no es para tanto, pero lo contaré. Era el sastre que me cortó el primer traje cuando llegué a Italia; era tan informal que me cobró el doble de lo acordado. La informalidad hizo que la clientela le abandonara. Un día lo ví, solo y sin trabajo, en el casino y le dije: “Creo que está usted en el camino de la salvación”, y me respondió: ¿En qué lo nota?, y le sentencié: “En que no tiene clientes y por tanto no tendrá ocasión de engañarlos” (Los padres rien)
PADRE DE RODOLFO: ¿Y con un estudiante muy envidioso? ¿Qué te pasó?
RODOLFO: ¡Ja,ja,ja…! Era tan envidioso que adelgazaba sólo con ver el bien ajeno. Un día hablando de los envidiosos, preguntó como si no fuera con él: “¿Qué hay que hacer para no tener envidia de nadie?, y visto su caso le respondí: “Duerme, que todo el tiempo que duermas, serás igual al que envidias” (Ríen de nuevo los padres)
MADRE DE RODOLFO: Muy bien hijo, ahora quiero darte una grata sorpresa mostrándote a tu futura esposa dentro de unos momentos. Este es su verdadero retrato. (Muestra una foto o cuadro con la cara horrible)
PADRE DE RODOLFO: No te diremos que es muy guapa, pero lo que le falta en belleza, le sobra en virtud. Es noble, discreta y medianamente rica.
MADRE DE RODOLFO: Y puesto que tu padre y yo la hemos escogido, te aseguro que es la que te conviene. (Rodolfo mira atento el cuadro)
RODOLFO: He oído decir que los pintores suelen mejorar el modelo que retratan; si con este ha sido así, no hay duda que el original es la misma fealdad en persona.
PADRE DE RODOLFO: Has oído las razones que nos han movido para proponértela, así que esto es lo que hay.
RODOLFO: Me gustaría obedeceros padres, pero, ¡ay! Temo no poder evitar salir corriendo cada vez que vea asomar este rostro por una puerta.( El padre hace un gesto a la madre, como comprendiendo al hijo)
MADRE DE RODOLFO: Está bien, hijo; si no te gusta, no hay más que hablar. Ya me encargaré yo de arreglarlo todo. Y ahora, vamos a cenar que es tarde. (Se sientan a la mesa y tocan en la puerta) ¡Ah!, ¡Olvidaba a los parientes invitados! Va a la puerta el padre de Rodolfo, saluda a los padres de Leocadia y se pone Rodolfo de pié)
PADRE DE RODOLFO: Me alegro de veros, pasad y conoceréis a mi hijo.
MADRE DE LEOCADIA: Igual digo, ya veo a vuestro hijo. (Le estrecha la mano a ambos, padre y madre de Leocadia)
PADRE DE LEOCADIA: Es un placer conocerte.
RODOLFO: Encantado de conoceros.
MADRE DE RODOLFO: Sentaros a la mesa. ¡Ah!, olvidaba avisar a nuestra otra invitada. Voy a avisarle. (Sale, hace un gesto de llamada y vuelve a la mesa, aparecen Leocadia y su hijo Luisito de la mano, Rodolfo se levanta como si alguna cosa del cielo se hubiera aparecido)
LUISITO: ¡Cuánta gente! ¡Qué alegría! ¡Hola!
LEOCADIA: (Con gracia) ¡Hola a todos!
TODOS: ¡¡Hola!! (Se sienta Leocadia entre Rodolfo, que aún sigue en pié, y la madre de Rodofo. Luisito se sienta entre las dos abuelas)
RODOLFO: (Mirando al público) ¿Qué es esto que veo? ¿Es por ventura, algún ángel humano lo que estoy mirando? (se sentó junto a Leocadia y sale la presentadora)
PRESENTADORA: En Leocadia avivaron las pasadas desdichas y sintió de repente una opresión en el pecho. Comenzó todo a darle vueltas, tanto que cayó desmayada en los brazos de la madre de Rodolfo. Todos se arremolinaron junto a Leocadia. (Se aparta la presentadora a un lado)
PADRE DE RODOLFO: Llamaré al Doctor. (Sale)
PRESENTADORA: Rodolfo está como loco, ahora le toma el pulso, ahora las sienes, se levantaba, daba una vuelta, volvía a hacer lo mismo…, por fin llega el Doctor.
DOCTOR: Veamos… ( Le puso un algodón con unas sales en la nariz y recobró la conciencia.) No debéis preocuparos, ha sido un simple desmayo, ya se recupera…
En ese momento Rodolfo apartó a sus padres.
RODOLFO: Padres míos, quiero confesaros algo de lo que me avergüenzo y me avergonzaré siempre, y de lo cual estoy arrepentido y dispuesto a reparar todo el mal que hice, si aún es tiempo de ello.
PADRE DE RODOLFO: ¿Cuánto tiempo hace de ello?
RODOLFO: Siete años, poco antes de marchar a Italia.
MADRE DE RODOLFO: ¿Y qué sucedió?
RODOLFO: Me casé en secreto con una joven de esta ciudad, noble y hermosa, aunque no rica.
PADRE DE RODOLFO: ¿Cómo era la joven?
RODOLFO: La joven que está con nosotros me la recuerda, incluso por su nombre.
MADRE DE RODOLFO: ¿No has sabido nada de ella?
RODOLFO: No, no he sabido nada, pero daré con su paradero y la traeré a esta casa para que la conozcáis y se venga con nosotros. (Los padres muestran alegría, Leocadia se incorpora totalmente)
MADRE DE RODOLFO: (Fuerte para que se enteren todos) Hijo mío no tendrás que buscar a la esposa que abandonaste, pues, aquí la tienes. Esta es (Señalándola) Leocadia y este es tu hijo (Señalando a Luisito) y estos son tus suegros. (Señalándolos igualmente)
Rodolfo emocionado abrazó a Leocadia y a su hijo al mismo tiempo y Luisito mirando al público dirá.
LUISITO: ¡Qué bien tener a un papi para jugar al fútbol con él!
Entra todo el elenco, se cogen de la mano y se despiden inclinándose tres veces y diciendo.
TODOS: Muchas gracias.

En Lora del Río a 17 de noviembre de 2.004

FICHA TÉCNICA
Título de la obra de teatro: “La FUERZA DE LA SANGRE”

Autor: El padre de alumno abajo firmante, adapta la novela ejemplar de D. Miguel de Cervantes del mismo nombre.

Argumento: Un rico y joven caballero, lleva una vida desordenada. Enamora a una joven de una honrada y humilde familia. El joven se casa con ella y la abandona embarazada. Se marcha a Italia donde se hace responsable y se forma. Un accidente del hijo, fruto del embarazo, facilita el encuentro casual con los abuelos paternos del niño.
Una emocionante trama facilita que se den a conocer y hagan volver al hijo de Italia. Este acaba reconociendo su error y uniendo la familia.

Fecha del inicio y periodicidad de los ensayos: Una hora semanal desde el miércoles, 3 de noviembre de 2.004 hasta la fecha del estreno, de 16 a 17 horas.
Fecha del Estreno: Día: viernes, 17 de junio a las 21.30 h. Escenario: Patio del Centro.
Fecha del Reestreno: Día: miércoles, 22 de junio a las 22.30 horas. Escenario: Casa de la Juventud.
Antonio Lira Garcés, 1º de ESO. PADRE DE LEOCADIA
Ana María Rodríguez Rodríguez. 6º Primaria. MADRE DE RODOLFO
Ana María Picó Cáceres. “ “ “ LEOCADIA
Francisco Aguilar Rueda. “ “ “ MIGUEL
Elenco: Cándido Lahoz Recuero. 1º de ESO. DOCTOR
Manuel Rodríguez Rodríguez. 1º de Primaria LUISITO
Lucía Martín López. 6º de Primaria MADRE DE LEOCADIA
Jesús Pérez Sánchez. “ “ “ PADRE DE RODOLFO
Miriam Suárez Ruda. “ “ “ PRESENTADORA
José María Rodríguez Rodríguez.1º de ESO. RODOLFO
Ángela García Hernández. 5º de Primaria LORENA
Alberto Lira Garcés “ “ “ ANTOÑITO

Maquillaje y vestuario (figurinistas): Las madres respectivas.
Atrezzo o utillería: Aportada por cada personaje: ( dos cuadros, pañuelos, caja de bloques lógicos, cesto, algodón …)
Música: Fragmentos de “Música del Quijote” de ORFHÉNICA LYRA, dirigida por José Miguel Moreno.
Equipo de Escenografía y Decorado: Todo el elenco.
Coordinador y apuntador: El padre de alumno José María Rodríguez Sorroche.
Lora del Río a 17 de junio de 2.005

MEMORIA DEL TALLER DE TEATRO:
“EL MERCEDARIO”
NIVELES EDUCATIVOS DEL ELENCO: 1º,5º y 6º de Primaria, y 1º de la ESO.
Título de la obra de teatro: “La FUERZA DE LA SANGRE”
Autor: El padre de alumno José María Rodríguez Sorroche, adapta la novela ejemplar de D. Miguel de Cervantes del mismo nombre.
Argumento: Un rico y joven caballero, lleva una vida desordenada. Enamora a una joven de una honrada y humilde familia. El joven se casa con ella y la abandona embarazada. Se marcha a Italia donde se hace responsable y se forma. Un accidente del hijo, fruto del embarazo, facilita el encuentro casual con los abuelos paternos del niño.
Una emocionante trama facilita que se den a conocer y hagan volver al hijo de Italia. Este acaba reconociendo su error y uniendo la familia.

Fecha del inicio y periodicidad de los ensayos: Una hora semanal desde el miércoles, 3 de noviembre de 2.004 hasta la fecha del estreno, de 16 a 17 horas.
Fecha del Estreno: Día: viernes, 17 de junio a las 21.30 h. Escenario: Patio del Centro.
Fecha del Reestreno: Día: miércoles, 22 de junio a las 22.30 horas. Escenario: Casa de la Juventud.

Antonio Lira Garcés, 1º de ESO. PADRE DE LEOCADIA
Ana María Rodríguez Rodríguez. 6º Primaria. MADRE DE RODOLFO
Ana María Picó Cáceres. “ “ “ LEOCADIA
Francisco Aguilar Rueda. “ “ “ MIGUEL
Elenco: Cándido Lahoz Recuero. 1º de ESO. DOCTOR
Manuel Rodríguez Rodríguez. 1º de Primaria LUISITO
Lucía Martín López. 6º de Primaria MADRE DE LEOCADIA
Jesús Pérez Sánchez. “ “ “ PADRE DE RODOLFO
Miriam Suárez Ruda. “ “ “ PRESENTADORA
José María Rodríguez Rodríguez.1º de ESO. RODOLFO
Ángela García Hernández. 5º de Primaria LORENA
Alberto Lira Garcés “ “ “ ANTOÑITO

Maquillaje y vestuario (figurinistas): Las madres respectivas.
Atrezzo o utillería: Aportada por cada personaje: ( dos cuadros, pañuelos, caja de bloques lógicos, cesto, algodón …)
Música: Fragmentos de “Música del Quijote” de ORFHÉNICA LYRA, dirigida por José Miguel Moreno.
Equipo de Escenografía y Decorado: Todo el elenco.
Coordinador y apuntador: El padre de alumno José María Rodríguez Sorroche.
Continuación de la actividad: Mayoritariamente, nuestro deseo es continuar el curso próximo con el taller.
Lora del Río a 23 de junio de 2.005

La Puebla de los Infantes: sus singularidades

0226-6-03

Los componentes de la “Red de enlace con los pueblos” , coordinada por Juan Cabello, nos reunimos la mañana del pasado 7 de Octubre y decidimos celebrar durante el mes de Diciembre, una Jornada de Convivencia y Formación en la Puebla de los Infantes y las Navas de la Concepción.

Fue el día 16 de Diciembre, un luminoso día de invierno, cuando comenzamos la jornada en la Puebla de los Infantes donde sorprendió la amabilidad de sus gentes, la atmósfera tan apacible e íntima que se respira en sus calles y el paisaje urbano irrepetible que aún se conserva en su parte antigua.

Al subir desde Lora del Río y Peñaflor, la Vega da paso a la Sierra Norte de Sevilla y aparecen los olivares, el matorral mediterráneo, los encinares y alcornocales que en este término regado por los ríos Guadalbacar y Retortillo, aportan una riqueza agrícola, ganadera y cinegética conocida desde muy antiguo. Esto queda demostrado por el hecho de que haya habido asentamientos humanos desde el Paleolítico, pero de forma continua desde el III milenio a. de C. Los romanos se asentaron en lo que hoy es su término municipal construyendo varias villas de importancia, entre ellas la de “la Dehesilla”y entre los muchos restos arqueológicos encontrados destaca la cabeza de Hypnos, el tesoro turdetano compuesto piezas de oro y plata, el ídolo cilíndrico calcolítico del Cañuelo, etc.

Los visigodos la llaman Canabulla y en época árabe Cañébolo( caño que mueve el molino).

San Fernando la reconquista y en 1.242 la zona estaba bajo la influencia de las tropas cristianas, pero es Alfonso X el Sabio quien otorga una Carta-puebla y la llamó Puebla del Infante. A Don Enrique Enríquez “ el Senador”, el sabio rey le entregó parte de lo que hoy es el término municipal de la Puebla, conocido desde época medieval como “ Donadío de Castril”.

En el s. XV se vio envuelta en las luchas nobiliarias entre las Casas de Arcos y de Medina-Sidonia, así en 1.472 sufrió los ataques del Duque de Medinasidonia desde Constantina, tras lo cual pidió a Sevilla dejar de depender de Constantina.

Llegado el s. XVII, en 1.654, Felipe IV otorgó el título de vizconde a su consejero y camarista D. Luis González de Góngora y Castilla.

Ya en el s. XVIII, concretamente en 1.716, Felipe V eleva a marquesado el anterior título, el primer marqués fue D. Francisco de Borja Fernández de Córdoba y González de Góngora y Castilla.

La Desamortización de Mendizábal y la supresión de los señoríos, crea el primer Ayuntamiento Constitucional a partir del 1.837.

El recorrido estuvo guiado por Juan José Toribio, conocido investigador, defensor y divulgador del patrimonio puebleño.

Llegamos a la Plaza de la Constitución, donde está el Ayuntamiento, y desayunamos en el Bar de Alberto que se ubica en una casa de la época del marquesado aunque sus cimientos la remontan al s. XVI. Seguimos por la Calle Mesones y paramos en la “Casa Bonita” proyectada por Aníbal González y vemos las viviendas que hoy ocupan la antigua casa de los marqueses.

Visitamos la Parroquia de Nuestra Señora de las Huertas, edificio del s. XV y reformado en el s. XVIII. De sus exteriores destacan la torre de estilo Reyes Católicos, catalogada dentro del círculo de alarifes de Hernán Ruiz I y las dos portadas laterales del s. XVIII, presentan arcos de medio punto y pilastras cajeadas rematadas por un frontón triangular, la otra portada Oeste es actual. De esta torre pétrea gótica observamos sus elementos Reyes Católicos, como el arco conopial de la cara Oeste, las saeteras y en el lado Sur las dos arcadas de medio punto que soportan las campanas, también pudimos observar el cincho de hierro que situado en el listel que delimita el cuerpo de campanas, la refuerza desde el terremoto de Lisboa de 1.775, así como de esta misma época, el chapitel barroco de azulejería azul, blanca y de ladrillo.

Una vez en el interior del templo nos centramos en la iconografía que nos mostró Francisco Liñán, maestro, prioste y costalero de la Patrona.

Arquitectura a tres naves con retablo mayor con partes del s. XVIII y XIX, en el centro la Virgen de las Huertas(1.530), de autor desconocido pero atribuida a Pedro Millán, discípulo de Lorenzo Mercadante de Bretaña, retocada en el siglo dieciocho por Luisa Roldán, con posterioridad a la Guerra Civil y en 1.982 por Peláez del Espino. A continuación pudimos apreciar, entre otras magníficas imágenes, a la Virgen del Rosario (1.592) atribuida al padre de Juan de Mesa, al Crucificado Cristo de la Veracruz también del dieciséis, un magnífico Cristo Resucitado de la escuela de Martínez Montañéz, un San José atribuido a la Escuela de Roldán y la primitiva imagen de la Virgen de las Huertas del s. XIII.

Subimos por la calle Sevilla y contemplamos el escudo de la casa, hoy residencia de ancianos, donde vivió el cosmógrafo Mayor del Emperador Carlos V, Alonso de Santa Cruz y continuamos subiendo por lo que debió ser uno de los accesos al castillo y realizamos una breve parada en el más antiguo templo de la localidad, la Iglesia de Santiago, en pésimo estado de conservación, de principios del s. XV aunque reformada posteriormente. Presentaba tres naves, una desaparecida, con cuatro tramos cada una soportadas por arcos de herradura apuntados realizados en ladrillo macizo. Los arcos corren respecto a las naves en forma longitudinal.

Después, entramos en el patio de armas del castillo medieval cuyas primeras referencias son del 1.344. En un principio estuvo flanqueado por cuatro torres, una de ellas cilíndrica, en la actualidad subsisten dos de planta trapezoidal, aquí, Juan José nos impresionó con múltiples detalles.

Seguidamente bajamos por la calle Amargura y contemplamos entre los números 3 y 5, una humilde casa con ventanas al modo de saeteras, típica mudéjar, así llegamos a la ermita de Santa Ana que nos sorprende por su singular encanto y que está situada en la placita de su nombre junto al pozo de la “Meina” ( Medina). La ermita cimentada sobre roca y construida de mampuesto y ladrillo revocado es una construcción mudéjar de finales del s. XV, restaurada en el s. XVIII y posteriormente en los años sesenta y finales de los setenta. En este edificio de planta conventual con una nave (soportada por un arco apuntado transversal), un tramo y espadaña, pudimos apreciar a Santa Ana con su hija la Virgen María de 1.784 de Francisco de Arellano, a San Pedro Pontífice, talla del dieciocho restaurada recientemente por Carlos Bravo, al simpecado de la Patrona de terciopelo y plata y comprobar cómo actualmente, más que nunca, debemos estar atentos para conservar nuestro patrimonio, pues, el retablo del s. XVIII (1.773) que lucía en el presbiterio y que tras la restauración de finales de los años setenta se quitó por su deterioro y parte del mismo lo quemaron operarios del P.E.R. para calentarse. También debemos recordar cómo los legajos y manuscritos del Ayuntamiento hasta el 1.847, se entregaron en los años 60 a una churrera para que envolviera sus productos.

Finalmente, entramos en la calle Llana y en su recorrido pasamos junto al Puente de Triana y es el momento de enumerar otros edificios religiosos que han desaparecido en esta localidad, en Triana la Ermita de San Sebastián, el Convento de la Orden de los Basilios en el Retamar, la Ermita de la Virgen de los Remedios en el Collado y en las proximidades del monte San Cristóbal la Ermita de San Cristóbal.

Por último llegamos a “Las Pilas”, construcción realizada en es s. XIX siendo alcalde D. Evaristo Hinojosa, únicos lavaderos públicos que se conservan en nuestra provincia.

Subimos al autobús disfrutando de este limpio, soleado y espléndido día de invierno, seguimos por olivares y encinares con dirección a las Navas de la Concepción.

Desde aquí quiero agradecer al párroco D. Rafael Cano el haber permitido, de forma totalmente incondicional, la visita a los tres edificios religiosos mencionados.

José María Rodríguez Sorroch. 2000.

La Puebla de los Infantes de 1845 al 1850

200811

Para todos los que nos preocupa conocer aspectos de nuestro pueblo, voy a transcribir cómo era a mediados del siglo XIX, según el arsenal informativo que es el “Diccionario Geográfico – Estadístico- Histórico de España” de Pascual Madoz.

Comienzo con un cuadro sinóptico de los distintos ayuntamientos del partido judicial de Lora del Río.

Ayuntamientos

* Es el único pueblo del que da dos censos. El segundo tiene más verosimilitud.

** En el cuadro original hay un error y consideró que la renta por habitante son 16 reales. Al dividir la riqueza del ayuntamiento entre las almas, nos da 77 reales, que es lo que transcribo.

Podemos sacar numerosas conclusiones al observar el cuadro:

– Los pocos hombres que se registran mayores de 21 años (guerras, trabajos peligrosos, etc). La alta valoración que tradicionalmente se ha dado al hombre, puede estar influida por este factor.

– La proporción tan elevada de población en el ejército (de 18 a 24 años) sin realizar tareas productivas, etc…

Aparte de estos datos, considera a nuestro pueblo como en espacioso y saludable valle circundado por sierras; clima templado, padeciéndose mas comúnmente pulmonías y afecciones de vientre.

Tenía 250 casas, dos fuentes, una con tres caños en la plaza de Banduro, y otra con cuatro al fin de la calle principal, en dirección al camino de Palma; cárcel ruinosa, sirviendo de Casas Capitulares una habitación de la casa – palacio del Marqués de la Puebla; pósito con unas 90 fanegas de trigo, resto del considerable fondo que tuvo en otra época, y nombra la deuda del Ayuntamiento: 459 reales.

Disponían de dos escuelas de niños y una de niñas y un pequeño albergue ruidoso, para mendigos transeuntes.

Una iglesia parroquial (Sta. Mª de las Huertas), dos ermitas (Santiago y Santa Ana), y otra ermita rural (Ntra. Sra. de los Remedios), arruinada.

El terreno lo califica como de quebrado y mediano para sembradura, pero muy a propósito para plantíos de viñas y olivares; abunda el monte bajo y alto (encinas, alcornoques y quejigos).

Le bañan los arroyos Gualbacar (Guadalbalcar) y Retortillo, aprovechando el agua “algún tanto” para riego; tiene cada uno un puente, el segundo ruinoso.

En el término hay 7 fuentes, sus aguas y las de la población son de la mejor calidad. Destaca la del huerto llamado del Agua – blanca, saludable para las enfermedades venéreas si se toman baños en su alberca.

El correo se recibe de la estafeta de Palma, dos veces por semana.

En agricultura destaca la producción de trigo, aceite, bellota y cereales.

En ganadería señala el ganado cabrío, lanas, de cerdo y vacuno.

Resalta como riqueza, la existencia de toda clase de caza.

Hay también una mina de plata abandonada.

En industria, nombra la existencia de tres molinos harineros, cuatro vigas y tres presas para moler la aceituna.

Llaman especialmente la atención:

– La contradicción que existe al considerar de gran calidad el agua de las fuentes del pueblo y señalar las afecciones de vientre como uno de los padecimientos principales de la población.

– La importancia que da al camino de Palma y la estrecha colaboración con esta población.

– Que no tuviesen edificio para nuestro ayuntamiento o casas capitulares.

– La importancia que da a la ermita rural de Ntra. Sra. de los Remedios.

– La importancia de las viñas y de los molinos harineros, aprovechando la orografía y los arroyos .

– La existencia de aguas medicinales en nuestra localidad, etc.

En algunos aspectos hemos avanzado de forma espectacular, pero en otros, podemos decir que nos hemos quedado anclados en el siglo XIX. Me refiero a que aún hoy sean las afecciones de vientre un problema en el pueblo. Hoy se puede señalar como culpable, entre otras causas, el tener motores de gasoil extrayendo el agua potable de la fuente de la Licea. La utilización de estos motores genera fugas de combustible y aceites que, aunque se esfuercen los operarios, acaba yendo a las aguas que bebemos y afectando a nuestra salud en la forma que todos conocemos y padecemos, gastroenteritis, colitis, etc.

Patrimonio etnográfico y cultural popular: el lavadero de «Las Pilas»

0141-2-06

Uno de los bienes inmuebles, que han caracterizado la vida y cultura de las mujeres de nuestro pueblo durante más de un siglo, tanto en el aspecto material, como social y espiritual, han sido “Las Pilas”.

Comienzo recordando que en el s. XVIII, se produce un aumento de la población, que continúa en el s. XIX, lo que genera hacinamientos y problemas de salud. La Desamortización de Mendizábal y la supresión de los señoríos, crean nuestro primer Ayuntamiento Constitucional, a partir del 1.837.

El gobierno municipal, presidido por el alcalde D. Juan Manuel Crespo, en sesión celebrada el 14 de febrero de 1.881, trató de las obras a realizar en nuestro pueblo: un cementerio nuevo, cárcel, hospital, carnicería y reloj para el Ayuntamiento. Como sobraban fondos, propuso que se dedicarían a labrar “otro nuevo local con 12 pilas”, que proporcionara al vecindario “la mayor comodidad posible y así evitar las salidas que hacían muchas familias a los arroyos de la población”, por la insuficiencia de pilas existentes. Ello nos demuestra su esfuerzo por mejorar la calidad de vida y favorecer la higiene personal y doméstica. Un azulejo reciente fecha el primer lavadero en 1.863, aunque ya el Diccionario de Madoz (1.845/50) nos habla de un lavadero “aprovechando la fuente de cuatro caños que había al final de la calle principal, en dirección al camino de Palma del Río.”

El lugar era ideal para optimizar recursos, el agua que salía de la fuente era aprovechada para abastecimiento, abrevadero, lavadero y para regar un huerto. Debemos puntualizar que el término “pilas” es el más utilizado en los países hispanoamericanos, frente a “lavaderos” término usual, aquí en España.

El conjunto está formado por 30 pilas, dispuestas en un espacio de 103 metros cuadrados útiles (14,70 x 7), rodeado por un muro de 60 centímetros de espesor que, junto con “las pilas”, están realizados con fábrica de tapial, sillarejo y ladrillo-taco de 30X15. La solería estaba empedrada, aunque la hemos conocido muy deteriorada, actualmente luce cantos rodados de arroyo. Las pilas, de 70X100 útil, se distribuyen en dos series paralelas, formando una jota invertida, con canalización de abastecimiento central y desagüe en el lado opuesto al abastecimiento, las que corresponden a la curva de la jota son trapecios isósceles, con mayor espacio que la pila estándar. En un principio tuvieron cubierta (nos atenemos a un acta capitular de finales del XIX, donde hace mención de: “arreglar la armadura o techumbre de los lavaderos”.) Probablemente el aspecto actual lo adquirieron en una remodelación producida en el primer tercio del siglo XX, favorecidos por las leyes a favor del bienestar público que promulgó Primo de Rivera.

Las mujeres que se beneficiaban de esta obra pública, vivían en casas muy humildes, carentes de pozos, espacios para lavar la ropa y alcantarillados aceptables. Se ocupaban de la colada propia o de la de otras familias más pudientes.

Adolfina Martínez, que frecuentó las pilas desde los 12 a los 31 años, recuerda con cariño vivencias entrañables para ella, con mujeres como: Sete “La Herradora”, Dolores Bernaza “La del Callejón”, “La Pepica”, “La Cajillas”, “Mercedes Castaño”, “Las Tarantas”, Juanita “La Merchines”, etc. También comenta cómo se veían mujeres de todo el pueblo, desde la calle Llana y el Castillo, hasta la calle del Pozo y el Tambor.

Como centro de encuentro, las pilas jugaban un importante papel social, y en ellas risas, cantos (como los de Juanita “La Merchines”), intercambios de impresiones, informaciones y chismes (“fulanita” está corriendo con “este”…), aliviaban la dureza de las condiciones de vida. También se pueden recordar anécdotas referentes a los desencuentros, originados por coger una pila o por comentarios.

Aquí, las mujeres, demostraban cada día fortaleza y coraje en una labor tan poco reconocida. En verano comenzaban a ocuparse las pilas desde las 3 ó 4 horas de la mañana, y en invierno estaban ocupadas hasta las 23 ó 24 horas, pues realizaban este trabajo con posterioridad a su jornada de aceituna.

A veces, se contemplaba la estampa de grupos de lavanderas con su delantal, cargando sobre las caderas, sus lavaderos (“refregadotes”) y sus canastos de varetas (varillas) de olivo, dirigiéndose calle arriba, calle abajo, para llevar la colada a sus destinos. Las mujeres que más frecuentaban las pilas mostraban una particular morenez provocada por las largas exposiciones al sol y, una fuerte callosidad en la zona palmar de la mano, a la altura del carpo.

Los materiales utilizados para realizar la colada eran:

-El lavadero, rectángulo de madera con canales labrados cada 2.5 centímetros y 1 centímetro de altura, donde se refregaba la colada, para favorecer la eliminación de la suciedad. En la parte anterior llevaba una madera clavada verticalmente, con una doble función: evitar que se moviera de la pila y no mojar la parte ventral de la mujer.

-La canasta, realizada con trenza de varetas de olivo, donde se transportaba la ropa, el jabón, las “ruillas”, el polvo de la ropa o polvo de “juano”, etc.

-Jabón, realizado con borras de aceite y barrilla (sosa cáustica), que era el detergente de la época.

-El polvo de la ropa o polvo de “juano” y las “clarillas” conseguidas con las cenizas de los restos del carbón vegetal de los anafes de las cocinas o de las copas (braseros), hacían las veces de lejía.

-“Ruillas”, trapos que a veces se colocaban en la cadera para transportar la canasta de ropa y tapaban los orificios de entrada y salida de agua de las pilas.

-Finalizamos recordando a los cubos de estaño y al agua de la lluvia, muy valorada por carecer de impurezas.

Las fases del lavado tenían una terminología específica y eran:

-En primer lugar, se vertía la colada en agua a la que previamente se había echado lejía (barrilla o sosa), sería “esmugrar”, el prelavado.

-A continuación, se enjabonaban las prendas y se refregaban.

-Seguidamente se escurría de la primera lejía y se echaba otra lejía. Si había ropa blanca se colocaba aparte y se le vertía un poco de añil, esparcido con una muñequilla de trapo.

-Por último, se enjuagaba, aclaraba u “hondeaba”. El proceso de la ropa de color ya estaba.

La ropa blanca precisaba otra lejía y al final se le daba el enjuagado o aclarado definitivo y se colocaba en el “pollete”, al sol para que ganara en blancura, (rehervir).

En la pared oeste contemplamos el “pollete”, de casi 10 metros de longitud y un metro de altura por la parte más alta. Bajo el mismo, está canalizada el agua de los caños que va, o bien a abastecer a las pilas, o directamente al desagüe. Comienza teniendo una anchura de 90 centímetros en sus 2,80 primeros metros y continúa con 50 centímetros el resto del mismo, con dos achaflanamientos antes de su final, que le hace perder 65 centímetros de altura, hasta bajar a la altura de las pilas. Se utilizaba para secar la ropa, ponerla al sol o como ya hemos indicado, para ganar en blancura.

Escribo esta colaboración con la intención de que, en adelante, toda persona que la lea, al pasar por este conjunto, impregnado de parte importante de muchas vidas, recuerde o imagine las escenas que ahí se han vivido y las comente a sus hijos, sus hijas, amistades y familiares que las desconozcan. Porque no hay mejor difusión y defensa del patrimonio de nuestro querido pueblo, que la que empieza por nosotros mismos.

Por todo ello, debemos ir concienciándonos de la necesidad de crear una asociación cultural que recopile todo lo relativo a la historia y tradición de nuestro pueblo, que defienda, proteja y difunda los valores culturales, urbanos, monumentales, humanos y medioambientales, e inste a las autoridades locales, autonómicas y nacionales a tomar medidas tendentes a solucionar los problemas, denunciando los atentados e incumplimientos. Me permito citaros a todos los interesados, el próximo 8 de agosto, viernes, a las 20 horas en los altos del Ayuntamiento.

José María Rodríguez Sorroche, 2.008.

Caseta “LA PIEDRA”, la idiosincrasia puebleña.

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En 1.986 un grupo de amigos decidimos fundar una caseta de feria que recogiese las tradiciones de nuestro pueblo. Para dar respuesta a estas, nos hemos orientado hacia tres objetivos:

–Realizar el montaje de la Caseta al modo tradicional, con palos de álamo, varetas de olivo y cañas.

–Crear una caseta catalizadora del carácter abierto, amable, desinteresado y hospitalario de los puebleños.

Recoger el profundo ser democrático de nuestro pueblo, (no olvidemos que somos desde muy antiguo un pueblo de realengo y no de señorío).

Nuestra Caseta ya no responde al primer objetivo, debido a las normativas municipales sobre ignifugación. Nos han obligado a tener que renunciar a una caseta con sabor tradicional, y a que nuestra feria tenga un aspecto como todas las de nuestro entorno. ¿Os imagináis que todas las casetas estuviesen cubiertas por varetas de olivo? ¿Cuántos visitantes tendríamos para observar esa peculiaridad?

Pienso que la corporación municipal en pleno, debería favorecer que se montaran las casetas con varetas de olivo, que se ignifugaran las casetas y que se formalizara un seguro que cubriera cualquier incidencia.

Deja perplejo tener que renunciar a los toros, a las matanzas de cerdos, al montaje de casetas con varetas, etc., y mientras vemos en la televisión cómo sigue habiendo encierros peligrosísimos a lo largo de toda la geografía española, pueblos onubenses con sus matanzas, etc… y aquí, todo esto se pierde, ante la pasividad general.

Respecto al segundo objetivo, nos congratulamos al comprobar cómo, la estela de nuestra Caseta, materializada en el Almuerzo del día 17 de agosto, la han seguido otras y nuestra Feria se ha enriquecido mostrando ese aspecto de nuestra idiosincrasia.

En cuanto al tercer objetivo, podemos constatar cómo todas las decisiones, relacionadas con la Caseta, se toman en unas reuniones de socios, convocadas con un orden del día abierto a todas las sugerencias. La pasión que ponemos en estas reuniones anuales es fruto del amor que le tenemos a nuestra Caseta, y al profundo sentir democrático que envuelve a las mismas.

En los veinte años de trayectoria, tenemos el orgullo de ser pioneros en:

–Ofrecer, desde nuestra fundación, el segundo día de feria un almuerzo gratuito, (preparado desinteresadamente por socios) a todo el que tiene el placer de visitarnos. Puntual respuesta a la generosidad y hospitalidad innatas en los puebleños.

–Promover una Cena de Socios el 14 por la noche desde el 1.994, como colofón por decorar la Caseta. En 1.998, se pensó en amenizarla con un grupo musical. Gracias a estas iniciativas, hoy podemos comprobar cómo nuestra Feria, gracias a que nos han seguido otras casetas, se ha adelantado al 14 por la noche.

–Disponer de un servicio transportable desde 1.996 y de un microclima desde el año 2.000.

Hoy somos 60 socios (no somos más por la inoperatividad que supone un aumento desmesurado de los mismos) y en este vigésimo aniversario, nos sentimos con la ilusión del primer día, abiertos a la innovación, pero dispuestos a conservar y recuperar la tradición por el bien de nuestra Feria y de nuestra Puebla. Sólo sentimos la ausencia y añoramos a alguno de los nuestros, pero la emoción nos embarga al comprobar que sus hijos están con nosotros, y viven la Feria en este oasis de alegría, que es nuestra querida Caseta “La Piedra”.

Acto de rotulación de la calle D. Pedro Medina Silva

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El callejero de nuestro pueblo incorpora un nuevo nombre propio: Pedro Medina Silva, cuyo fallecimiento se produjo hace más de cuarenta años (16/05/74). Para ubicar la calle basta decir que comunica la C/ Colón con la Plaza de la Vera Cruz.
Esta colaboración va dirigida, especialmente, a los que no tuvieron el placer y honor de conocerlo y se preguntan qué hizo esa persona para merecer esa distinción, a título póstumo, después de tantos años.
Comenzaremos recordando que el día 16 de Marzo del presente año, se celebró el acto y resultó ser uno de los acontecimientos más emotivos que se han vivido en nuestra localidad. El Pleno del Ayuntamiento había aprobado el 31/03/2011, por petición popular, rotular una calle para rendir homenaje póstumo a Don Pedro Medina Silva, hombre de paz, enfermero (antes se le denominaba practicante), maestro y padre ejemplar, excelente hijo, esposo ideal, deseado mediador, buen y leal amigo.
Comenzó el acto con la asistencia a la Eucaristía dominical de las 12 de la mañana en la Iglesia de Ntra. Sra. de las Huertas.
A continuación nos dirigimos a la calle que lleva su nombre, allí nuestro alcalde, D. Antonio Torres Molero nos recordó la gran humanidad y la sensibilidad que demostró en su trayectoria vital, ayudando a personas sin recursos, en unos difíciles momentos, donde muy pocas personas disponían de una incipiente Seguridad Social, y teniendo una familia de ocho hijos/as a la que alimentar. Lo calificó de «una buena persona» que cumplía: «Amar al prójimo como a uno mismo».
Cedió la palabra al hijo del homenajeado, D. Ángel Medina Alonso, que se erigió en portavoz de su familia, manifestó la inmensa alegría por ese reconocimiento público de la labor de su padre, producido por la sensibilidad cultural que permite rotular calles con nombres de personas cercanas, modelo de lo que cada vecino querría ser. Nos habló del modelo de su padre: «Vivir para los demás» .
Consideraba el trabajo de maestro y enfermero como un servicio, sabía ponerse en el lugar de los más necesitados y buscaba soluciones con alegría y optimismo. En la profesión de maestro, educaba con paciencia y transmitía esperanza y ánimo, todo ello contribuyendo a hacer una sociedad más humana y solidaria.
Igual comportamiento demostraba en su vida familiar, donde nos animaba a vivir de forma divertida, fomentando valores para » nuestro desarrollo personal».
En ese momento, se ofreció la posibilidad de participar en el acto, a todo el que voluntariamente lo desease. Tomó la palabra el que tiene la suerte de poder dirigirse a todos ustedes, y expresé cómo el homenajeado supo unificar sabiduría y cultura con bondad. Yo de pequeño, al ser el único familiar que disponía de titulación académica, tenía asumido, por tenerle a él como ejemplo, que a más estudios y cultura, más generosidad y bondad se poseía, de modo que para estudiar era imprescindible ser bueno, si no había bondad, no te admitían en los centros educativos superiores, universidades…
Esta rotulación honra especialmente a todos los familiares de D. Pedro, pero también a todos los puebleños, a quienes los calificaba, en sus artículos publicados en las revistas de feria, de honrados, trabajadores, hospitalarios, apacibles y bondadosos, y también honra a la Corporación Municipal que lo ha aprobado, pues la grandeza de un pueblo se mide por el reconocimiento y recuerdo de los que han trabajado y le han servido con desprendimiento y desinterés, aquí tenemos un ejemplo de alguien que con nitidez sabía, que lo que nos llevamos cuando morimos no son bienes materiales, sino el amor y cariño de quienes han compartido la vida con nosotros, lo inmaterial.
Y para concluir, dirigido como he expresado al principio de este escrito, a los que no le conocieron, y deseen comprobar la altura humana, profesional, moral y ética de Don Pedro Medina Silva, y la alta consideración que se le dispensaba, sólo tienen que nombrarlo delante de alguien que le conoció. Se quedará admirado cómo le cambia el rostro y no dejará de emitir halagos. Esto lo saben muy bien sus hijos, nietos y biznietos cuando le preguntan algo tan habitual en estos pueblos: ¿Y tú de quién eres?
Lo único que lamenté es que muchos de los que le adoraban, no puedan haber compartido este acto tan emotivo con nosotros, eso sí, han gozado este reconocimiento con él desde Lo Más Alto.
El segundo que participó fue D. Francisco Jiménez Silva. Con la amenidad y simpatía que le caracteriza, nos habló, para no hacerse reiterativo, de la etapa de la vida del homenajeado en Sevilla, donde tuvo la suerte de ser vecino suyo, y relató cómo le escuchó en una parroquia un testimonio de vida matrimonial de lo más sencillo, bonito y cristiano que había oído en su vida, y de cómo estando ya muy enfermo, lo llevó en su coche a un servicio sanitario en la Carretera de Su Eminencia de Sevilla. Cuando salió le preguntó de si le habían pagado y D. Pedro le respondió: ¡Cómo le voy a cobrar, hombre! y señalando la vivienda muy humilde: ¿Tú has visto el aspecto que tiene? Nos recuerda los múltiples testimonios que hay también en el pueblo, de que iba a poner una inyección, y no sólo no la cobraba sino que el inyectable lo regalaba él al enfermo.
En su intervención nos indica cómo transmitía paz al que lo trataba y cómo esa misma sensación se la transmiten a él todos los Medina. Como colofón recita la fábula de Juan de Eugenio de Hartzenbusch.:
A un peral una piedra, tiró un muchacho,
y una pera exquisita le soltó el árbol.
Las almas nobles,por el mal que le hacen
vuelven favores.
Y finalizó expresando emocionado: ¡Eso es lo que hizo Pedro Medina Silva para alegría de toda su familia!
Por último intervino D. Antonio Rangel Gómez, destacando los valores de D. Pedro y su categoría humana, los clasificó en tres vertientes:
Primero: En la casa de los Medina . En una época en que había dos o tres televisiones en el pueblo, recuerda cómo los sábados, en las horas de la siesta, todos los niños y niñas del Gredal iban a ver la televisión a su casa y ponían las sillas de forma que todos cabían, y veían «Cesta y Puntos», » El Llanero Solitario» etc. «Era una casa acogedora que sistemáticamente ofrecía ese servicio a todos».
Segundo: En la casa de Rangel. Nos narra cómo le parece estar viendo el alcohol ardiendo para desinfectar la jeringuilla, y cuántas fueron las veces que su padre y su madre le decían: «Menos mal que D. Pedro vive cerca y nunca nos cobra nada.»
Tercero: En la escuela. La salida de clase era a las cinco de la tarde, después había clases de permanencia, para los que no llevaban el ritmo de clase, o querían avanzar más. Unos y otros tenían que pagarlas, pero a Rangel nunca le pidió el dinero. Las actividades las tenía escritas, de su puño y letra, en medias cuartillas, según la dificultad que tenía cada alumno.
Concluye diciendo que viendo a su familia, lo ve a él, y que la persona, su humanidad, vida y obras, tienen más fuerza y verdad, que cualquier otra argumentación interesada.
Cerrado el turno de intervenciones, nuestro alcalde y su viuda Dña. Concha Alonso Borges, procedieron a descubrir la placa ante los aplausos emocionados del numeroso público asistente, ello, a pesar no haberse dado publicidad al acto, por deseo expreso de su viuda.
Por último compartimos el ágape, que tuvo lugar en el Círculo Recreativo “Pedro Medina Silva”. Esta entidad lleva el nombre de homenajeado, debido a que este fue su fundador y presidente desde su fundación hasta el 1968. En sus locales pudimos contemplar una exposición de fotos y otra de las colaboraciones, de nuestro insigne paisano en las revistas de Feria de nuestra localidad, junto a su biografía, publicada en las revistas de la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de las Huertas y Revista de Feria y Fiestas Patronales de la Puebla de los Infantes de los años 2004 y 2005.
Los asistentes al evento recibimos de su familia, una publicación con su biografía y algunas de las colaboraciones antes citadas, y tuvimos la gratificación de ver publicada la noticia, en El Correo de Andalucía el lunes día 17/03/14, en el periódico ABC el martes 18/03/14, y en el Diario de Sevilla el 19/03/14.
La biografía completa de D. Pedro Medina Silva y el vídeo del mencionado acto podéis encontrarlo en este blog.

Un hombre de Paz, practicante humano y maestro ejemplar. D. Pedro Medina Silva. (2ª PARTE)

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Completando la biografía de nuestro querido D. Pedro, merecen un comentario especial sus colaboraciones en las revistas de Feria. En ellas trata de su visión, sobre aspectos que nos conciernen a todos los puebleños, y que nos recuerdan o enseñan parte de nuestra historia.

Podemos comenzar por nuestros toros, añorados hoy por tantos, nos recuerda cómo la plaza era una muestra de ingenio y de arte; la cuadrilla compuesta por todo el que le desease; los toros que se pasean por la plaza, como si la conocieran de otros años,…y la charlotada de clausura. Invito a los más jóvenes a que se interesen y pregunten a sus mayores.

Muestra gran amor a Ntra. Sra. Santísima de las Huertas: “El hombre que navega en la nave de la vida, que a veces tiende a naufragar, necesita del aliento de la Virgen, para llegar a buen puerto”, porque la Virgen de las Huertas es “ Nuestra Madre y como Madre candorosa, vigila y cuida a sus hijos, para preservarles de los peligros, en el caminar constante de nuestra vida” y “ Nuestra Virgen es Reina y desde su trono mayor, gobierna a los hijos de este pueblo, con dulzura inconmensurable.

Con respecto al futuro, nos plantea que el equilibrio debe estar en compaginar un profundo deseo de progreso e innovación, y en mantener las tradiciones.

La alta consideración que tiene de los puebleños: nos califica de “apacibles, bondadosos y acogedores”, y nos apunta que la ideología de los puebleños se distingue porque “sus habitantes son honrados, trabajadores y hospitalarios”, y que donde quiera que estamos “ondeamos esta bandera tricolor.”

La Feria de Agosto de nuestro pueblo la glosa como “oasis de optimismo y alegría”, donde se conjuga “el optimismo, la armonía y el buen gusto”.

La Feria ejerce a los enfermos una fisioterapia que, “mediante el poder sugestivo del enfermo”, le permite “abandonar el lecho, y su enfermedad se sublima ante el bullicio, las castañuelas y sevillanas”

Llama la atención la dualidad con que considera se deben vivir las fiestas de Agosto, nos indica cómo, las fiestas religiosas confortan el espíritu, y las profanas lo hacen con el cuerpo.

Su condición de sanitario le lleva a indagar sobre las enfermedades más frecuentes de su época (mediados del siglo pasado), clasificadas por edades y épocas del año (Revista de Feria de 1.956). Podemos conocer de este modo, que sólo queda de forma endémica el paludismo. Recuerda la epidemia de viruelas del seco verano de 1.905, se secaron manantiales y hubo rogativas a la Virgen; la pandemia gripal del 1.918, con equipos de fumigación para la entrada de forasteros en el pueblo y la epidemia de fiebres tifoideas de 1.933, con vacunaciones masivas públicas y análisis, con clausura de fuentes contaminadas.

Su capacidad de amistad, bondad, inteligencia emocional y sabiduría, las observamos en su vida y en sus artículos, como cuando se refiere a personajes que han ostentado cargos públicos, como Don Juan Muñoz o Don Cristóbal Román Sánchez, o a los médicos del pueblo como Don Francisco Jiménez, Don José Piñas y Don Luis Taracido.

Resulta interesante extraer otros datos históricos de sus artículos como el papel del Delegado Municipal de Festejos , Juan Muñoz, en el traslado del Real de la Feria de la Plaza de la Iglesia, calle Mesones y Plaza del Ayuntamiento, a la ubicación actual en el 1.947.

La inauguración del campo de fútbol del Pradillo, en el Día de San José de 1.949, y la entronización del fútbol en el programa de festejos de nuestra feria., con un equipo, el Celti, resurgido y ampliamente valorado por toda la población.

Cuando reside en Sevilla, exterioriza en sus colaboraciones la gran nostalgia que siente por todas las vivencias y rincones del pueblo, y se erige en portavoz de emigrantes. Nos revela que existen dos censos en los pueblos, un censo oficial y otro “censo espiritual”, que lo componen los que faltan y no han olvidado su tierra nativa, el primero “tiene balance demográfico pero el segundo puede tener altas en el éxodo de emigrantes, pero nunca bajas, porque el alma es inmortal” y en él están las personas que por causas ajenas, no han podido desplazarse a nuestra Fiesta de Agosto y que añoran el “ambiente y cordialidad” de su pueblo que “ no hay en ningún sitio del mundo.

Todos estos valores e inquietudes le acompañarán hasta las postrimerías de su vida.
Reclamo desde aquí, avalado por 272 firmas, entregadas a nuestro Alcalde con fecha del 14-10-04, y número de entrada en nuestro Ayuntamiento 1.926, para que arbitre las gestiones precisas para que, en base a la trayectoria vital que tuvo D. Pedro, tenga un lugar en nuestro callejero, este inolvidable hombre, que trabajó en este pueblo sus mejores años, dejando una estela de cariño, humanidad y paz en todos los que le conocimos, y así poder perpetuar su memoria para orgullo de puebleños y familiares.

En fecha relativamente reciente, el Pleno del Ayuntamiento acordó colocar nombres de mujeres en nuestro callejero, propongo desde aquí el nombre de Concha Alonso Borges, como ama de casa y madre ejemplar,

En Puebla de los Infantes a 30 de Mayo de 2.005

Un hombre de Paz: practicante humano y maestro ejemplar. D. Pedro Medina Silva.

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Nació en Peñaflor el 25 de julio de 1.923, hijo de Pepa Silva Tierno y de Joaquín Medina Borrego. Quedó huérfano de padre desde muy niño, ya que en plena Guerra Civil Española, el secuestro de la novia del Comandante de Puesto del Cuartel de la Guardia Civil de Lora del Río, produjo la rendición del acuartelamiento y posterior fusilamiento de todos los números de la Benemérita, entre ellos, el padre de nuestro querido D. Pedro.

Un sarampión que padeció en su infancia, le dejó durante toda su vida una salud delicada. La secuela que padeció fue una bronquitis que le afloraba esporádicamente con unos episodios de fiebre muy alta, que a pesar de ello superaba muy bien.

A pesar de lo anterior, cursó primaria en El Colegio Público de Peñaflor, los estudios medios los realizó con magníficas notas en Los Escolapios de Sevilla (gracias a una beca de Huérfanos de la Guerra Civil) y los estudios superiores de Magisterio y Enfermería los cursó brillantemente, también en Sevilla y con beca.

Compañeros de estudios como Manolo Muñoz, Carlos Martínez, Pepe Cruz… , siempre lo tuvieron altísimamente catalogado, tanto por su altura moral como por su capacidad de convicción ante planteamientos atrevidos juveniles.

Casó con una mujer a su medida, que le acompañó siempre, Concha Alonso Borges en Puebla de los Infantes, el 23 de septiembre de 1.948. Tuvieron ocho hijos, Conchita, Josefita, Joaquina, Miguel, Pedro, Ángel, Joaquín y Antonio.

Murió el 16 de Mayo de 1.974, en la Residencia de García Morato (hoy Hospital Virgen del Rocío) de Sevilla. Fueron a su sepelio incontables personas en coches particulares, aparte fletaron un autobús. Todos los asistentes, se deshacían en elogios sobre la vida de D. Pedro.

Su primera plaza de maestro se la concedieron en Córdoba, la segunda en Villanueva del Río y Minas (pueblo de su padre), fue a tomar posesión acompañado de su primo José Mantero Silvas, y cuenta éste que para llegar, precisaron dos días y lo hicieron en un tren de mercancías.

Dejó un grato recuerdo a todos los que le conocimos y vivimos el ejercicio impecable de sus profesiones y su vida familiar.

Como maestro utilizaba una metodología activa y participativa donde el trato era totalmente igualitario, el castigo físico, tónica general de la época, no tenían sitio en su aula, y como “practicante”, rezumaba humildad, comprensión y cariño en todas sus actuaciones profesionales con una constancia incomparables.

Algunos recreos los tenía que dedicar a las urgencias, casi en su totalidad gratis, pues, todo el trabajo que realizaba era poco para colmar su soberbia humanidad y poder llevar la familia numerosa que tan admirablemente mantenía y educó.

Por méritos propios, se erigió en mediador de conflictos entre maestros, conocidos y amigos. Los que le conocieron manifiestan que, siempre que había un problema, se acordaban de él para su solución. Demostró en esto y en toda su vida que fue un hombre de Paz.

El que fuera director del Colegio, Ludgardo García Fuentes, hoy profesor de Historia de la Economía de la Facultad de Económicas de Sevilla, me comenta cómo se emociona al recordarlo, y me manifiesta: “Sus hijos no se pueden imaginar que yo me acuerde de él, casi a diario, después de 40 años.” “Doy gracias a Dios por haber conocido a esta persona.”

Cuenta cómo siendo director, le tocó a D. Pedro un grupo conflictivo. Un día tuvo que entrar y vio a dos niños “espadeando” y le preguntó: Pedro, ¿Esto qué es?, y le respondió: “Están divirtiéndose”, y se dirigió a los niños diciéndoles: “¡Niños: estar calladitos!” El motivo de esta actitud era que los alumnos le querían tanto, él quería tanto a los niños, que era incapaz de pegar o reñir.

Su personalidad estuvo catalizada por su profundo sentido religioso, era de Adoración Nocturna. Comenta su hija Josefita, cómo durante las comidas siempre decía un piropo para la cocinera, y cómo los domingos, después de rezar en familia, los hijos quedaban muy serios y para romper el hielo decía: ”Vamos a echarnos un serio”

La talla de su personalidad la demostraba a diario en un tiempo en que la Seguridad Social era un privilegio de muy pocos, las pensiones eran desconocidas o mínimas, y en que las necesidades y estrecheces eran la tónica general de la población. Él, D. Pedro, atendió a muchos enfermos a los que no solo no le cobró por sus servicios, sino que les pagó de su bolsillo las inyecciones y medicamentos que precisaron, a veces con la condición de pagarles cuando estuvieran bien (sabiendo claramente que no lo harían). Los numerosos familiares, amigos y pacientes que fueron al Hospital el día de su fallecimiento y que anteriormente he hecho alusión, comentaban incontables casos.

Podemos enumerar múltiples casos concretos como el de Felipe “El Vila”, al que no sólo le atendió sanitariamente durante varios años de forma gratuita, sino que le pagaba mensualmente el pan que consumía toda su familia numerosa. También las atenciones al carpintero Manolo el de Visita, Félix, vecino del Castillo, cuenta que le ponía las inyecciones y como no podía pagarle, siempre le decía: “No hay prisa en pagar”, o el caso de “El Conejo” y su madre, que preguntaba siempre por Pepa, (madre de Pedro Medina) y no podía reprimir recordar las visitas, atenciones y grandeza moral de su hijo…

Para sus familiares fue siempre el confidente de los asuntos delicados, la garantía de la objetividad y humanidad; la eficacia de sus opiniones hacían que consultarlo resultase casi imprescindible.

Cuando decidió irse a Sevilla para facilitar la incorporación a la vida estudiantil y laboral de sus hijos, le hicieron un homenaje como despedida en el Colegio. Al final del mismo comentó: “La mayor satisfacción que llevo del pueblo es que no dejo ningún enemigo”.

Fijó su domicilio en la Carretera Su Eminencia nº 17. Su espíritu bondadoso y su gran corazón, lejos de cambiar, se afianzaron más aún, por eso, continuó beneficiando a su nuevo entorno con su misma actitud humanista y cristiana. Al llegar a Sevilla tuvo el gesto de ir a presentarse al otro practicante que ejercía en la misma zona, este comentó que era la primera vez en 20 años de trabajo que le habían demostrado compañerismo y no rivalidad. En su nuevo centro, el Colegio Santa Justa y Rufina, existía una fuerte división en dos grupos, actuó de mediador y fue respetado por todos.
Otra de sus múltiples cualidades era ser un gran observador, al presenciar tanto dolor y muertes en su profesión comentaba: “A veces pienso que quiero morir joven”, y cuando se le preguntaba ¿Por qué?, respondía: ”Para que me sientan más”.

De forma dramática murieron un primo suyo y por el dolor de su muerte, la madre del primo, su tía. La casa de esta familia vivió un estado de desesperación indescriptible. Al cabo de los años se casó el primo menor, hermano del anterior y lo celebraron en la misma casa. D. Pedro comentó: “Esta es la vida, las mismas personas y el mismo sitio, hace un tiempo lloraban y hoy bailan.”

La compenetración y el recíproco amor que profesaba a su mujer queda patente en mil anécdotas, narro una como ejemplo. El verano lo pasaba con sus hijos en el campo “La Vera”, de la familia Santana Silvas, todos los días iba D. Pedro al pueblo a poner las inyecciones y realizar su trabajo sanitario. Un día le encargó, su mujer Conchita, salchichón para cuando volviera, al regresar en la moto se percató que lo había perdido por el camino, en ese momento comentó a su mujer: “No te preocupes, seguro que se lo ha encontrado alguien a quién le hace más falta”.

La generosidad la demostraba constantemente. Me cuenta Angelita Santana Silvas, cómo en muchos momentos de apuros (estaban esperando vender unos cerdos, cereales, etc…) le pedían dinero e inmediatamente iba a por él. Luego no le recordaba la deuda y si le decía su madre Dulcenombre: “ Mira, que ya vamos a vender el grano, te pagaremos la semana que viene”, le respondía siempre: “¡Eso!, ¡no te preocupes, ya me lo pagaréis!”

Su honestidad llegaba a tal extremo que estando muy enfermo en la Cuz Roja, el respirador estaba fuera de servicio y lo llevaron a la Seguridad Social. Le subsanaron el problema y le mandaron factura con un importe de quinientas mil de las pesetas del año 1973. Lejos de plantear reclamación alguna, decidió pagar manifestando que lo haría vendiendo las propiedades que disponía. Al final no la pagó por las gestiones realizadas por un familiar suyo.

Gozó de un ocurrente y fino humor. Cuando alguien le preguntaba: ¿Cuántos hijos tienes? respondía: ¡Ni me acuerdo!, y así evitaba comentarios faltos de sensibilidad que estaba habituado a oír.

Tenía la facultad de dar la vuelta a las circunstancias más amargas y tristes y hacerte ver lo más bello de la vida. Lo tomaba todo con ironía y el mencionado buen humor y ante la dificultad siempre decía: “Se hará lo que se pueda”

A pesar de todo el bien que hizo, nunca se vanaglorió (ni él, ni sus familiares) de sus acciones. Por eso me pregunto: ¿Cuánto buenas acciones hizo y han quedado en el anonimato?

La fundación del Círculo Recreativo que lleva su nombre, fue fruto de su gestión. Hubo varias asambleas y siempre faltaba algún sector que las hacían inviables. Esto ocurrió hasta que fue él quien convocó, entonces vinieron todos. Estuvo de Presidente hasta el 31 de agosto de 1.968 y en las asambleas, ante la falta de otro contenido cultural, leía y comentaban algún artículo de los Estatutos.

Hay que agradecer al equipo del Círculo Recreativo, presidido por D. José Liñán Santana, que con fecha del 13 de marzo de 1.982, en Asamblea General de Socios, decidieran poner a la entidad el patronímico del que fue presidente intachable los años aludidos y así poder recordarlo los que le conocimos, amamos y admiramos.

Reivindico desde aquí, un lugar en nuestro callejero, para este inolvidable hombre, que trabajó en este pueblo sus mejores años, dejando una estela de cariño, humanidad y paz en todos los que le conocimos, y así poder perpetuar su memoria para orgullo de puebleños y familiares.

José María Rodríguez Sorroche. 2004